Refuerzo militar en la frontera colombiana
La frontera entre Venezuela y Colombia se mantiene en un estado de alerta tras la reciente captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. En respuesta, el gobierno colombiano ha implementado un significativo despliegue de 30,000 efectivos militares a lo largo de los 2,200 kilómetros de frontera en común.
Operativo en la ciudad de Cúcuta
En el área de Cúcuta, la 3ª Brigada del ejército lleva a cabo patrullajes en diferentes puentes de cruce entre ambos países. Un vehículo blindado, conocido como Titán, permanece apostado frente al puente Francisco de Paula Santander, donde un grupo de soldados se despliega en las calles del corregimiento de El Escobal. Estos militares realizan sus rondas tanto durante el día como en horas nocturnas, variando sus horarios para generar un efecto sorpresa.
Percepción de la comunidad
Pese al operativo, se ha invitado a representantes de la prensa a observar la situación, aunque bajo la condición de no realizar preguntas. Este esquema de comunicación no aclara del todo por qué la zona es catalogada como ‘zona roja’.
En el El Escobal, mientras tanto, los niños juegan sin preocupaciones cerca de la parroquia y la estación de policía tras la misa. El padre Edwin Buitrago mantiene una conversación con una líder comunitaria, quien prefiere no revelar su identidad. Ella expresa que la percepción sobre el barrio ha cambiado en los últimos años.
- «Hace unos cuatro o cinco años, este sector era considerado ‘zona roja’. Pero hoy esto no tiene nada de rojo. Es un barrio tranquilo».
- El padre Buitrago añade que la comunidad ha experimentado un cambio drástico en su entorno.
Esta mujer detalla que el contrabando solía ser un problema recurrente en la zona, pero ahora, según ella, el 80% del barrio vive en tranquilidad.
Sin embargo, el 20% restante sigue experimentando incertidumbre, resaltando la realidad de ser la frontera más transitada de América. La líder reconoce que aunque la situación era estable, la reciente militarización ha renovado ciertas inquietudes.
«Siempre hay zozobra, sobre todo con los pasos ilegales. El puente tiene control, pero hay muchas trochas que representan la problemática de aquí», concluye.
Ambos coinciden en que mantener abiertas las vías seguras es crucial, recordando que cuando el puente se cerró desde 2015 hasta 2023, los cruces ilegales fomentaron la actividad de bandas criminales.
