Las acciones del sector energético enfrentan presiones
El inicio del año 2026 se ha visto marcado por un conflicto geopolítico global que aún continúa desarrollándose, cuyos efectos son difíciles de predecir tanto a corto como a mediano plazo. Así como ocurrió al comienzo de la presidencia de Donald Trump, con un drástico cambio en las políticas arancelarias, la nueva postura de Estados Unidos hacia América Latina, genera un clima de incertidumbre que aún no se ha materializado por completo. En este contexto, Venezuela se ha transformado en el primer foco de tensión, aunque las potencias mayores aún no han revelado completamente sus estrategias. Esto plantea la pregunta de si este nuevo ambiente influirá en las decisiones de inversión en el ámbito de las acciones.
Impacto en el mercado petrolero
En este marco, el precio del petróleo Brent ha sufrido caídas en tres de las cinco jornadas iniciales del año. A medida que se prevé que el valor del crudo experimente momentos de alta volatilidad debido al conflicto entre Estados Unidos y otras naciones, el reciente comportamiento del barril ha comenzado a generar señales de alerta sobre las acciones argentinas en el sector energético. La mezcla de tensiones geopolíticas y cambios en la política exterior estadounidense, acompañados de fluctuaciones en los precios internacionales de la energía, añade un nivel extra de precaución para los inversores, especialmente en activos que son sensibles a los precios del petróleo.
En los últimos días, varias de las principales petroleras argentinas, que dependen en gran medida del valor del crudo, han visto descensos significativos en sus precios de acción. Vista Energy, destacada en el sector, ha acumulado una caída del 4,38%, mientras que YPF se ha reducido un 4,68%, y Pampa Energía muestra una disminución aún mayor del 7,32%. A pesar de que los fundamentos de estas empresas se mantienen favorables gracias al potencial productivo de Vaca Muerta, la reciente volatilidad en los mercados internacionales ha impactado drásticamente en los precios de sus activos.
Cambio en las estrategias de inversión
En este contexto, los inversores están considerando la posibilidad de rotar sus carteras o de reducir su exposición en el corto plazo, esperando un entorno externo más estable. Esto podría incluir la incorporación de activos con valor en el sector bancario, aunque este último enfrenta también sus propias presiones a corto plazo, que dependen de un crecimiento robusto del crédito y de la normalización de variables macroeconómicas.
Expectativas sobre el precio del petróleo
Con respecto a las expectativas sobre el futuro del precio del petróleo, el analista de investigación de Inviu, Segundo Derdoy, comentó: «Todavía no hay plena claridad sobre la dinámica futura del precio del petróleo. En el corto plazo, una posible interrupción de las exportaciones venezolanas podría resultar en una restricción de la oferta. Sin embargo, el nivel de producción actual de Venezuela, similar al de Argentina, limita su impacto como jugador relevante en el mercado global. A mediano plazo, una normalización económica en Venezuela y un incremento significativo en su producción, dado que posee las mayores reservas de crudo del mundo, podría generar expectativas bajistas sobre los precios futuros del petróleo, lo que representa el principal riesgo externo para las petroleras locales”.
En paralelo, Matías Cattaruzzi, analista de equidad de Adcap Grupo Financiero, señaló que aunque los precios del petróleo tienen un sesgo alcista a corto plazo, el aumento significativo de la producción petrolera en Venezuela no será inmediato. «Duplicar la capacidad requeriría inversiones entre u$s100 y u$s120 millones, algo que el mercado no anticipa en el corto plazo. A largo plazo, la normalización política de Venezuela, junto con el crecimiento sostenido de la oferta desde Guyana en un contexto de menor tensión geopolítica, podría provocar una mayor disponibilidad de crudo a nivel global, lo que a su vez presionaría los precios a la baja”.
Rentabilidad en Vaca Muerta
Por otro lado, Julio Calcagnino, líder del equipo de investigación de TSA Bursátil, brindó información relevante: «Para que un pozo en Vaca Muerta sea rentable, el precio del barril debe superar los u$s45. Este costo incluye todos los gastos asociados a la perforación y operación del pozo, así como la recuperación de la inversión, conocido como break even completo. La calificadora de riesgo Fitch cifra este umbral en u$s54,60 por barril equivalente para YPF en 2024”. Afirmó que con un barril de Brent alrededor de u$s60, Vaca Muerta sigue siendo viable, aunque con márgenes más ajustados si los precios descendieran. «Si el petróleo cae por debajo de este umbral, no significa que la producción se detenga automáticamente; si los pozos ya están perforados y el costo operativo es bajo, se podría continuar bombeando a la espera de mejores precios, aunque las nuevas inversiones podrían ralentizarse”, precisó.
Perspectivas del sector
En general, las petroleras argentinas no enfrentan problemas para realizar las inversiones proyectadas y aumentar la producción local. Sin embargo, la presión sobre los precios podría llevar a los inversores a reconsiderar su exposición. Según Juan José Vázquez, jefe de Research en Cohen, se prevé que el precio del Brent se sitúe entre u$s50 y u$s70 por barril, lo que se encuentra por encima del break-even de Vaca Muerta de u$s40 por barril. En esta línea, apuntó que aunque a menores precios de realización la carga impositiva tenderá a bajar, mientras el Brent se mantenga por encima de u$s55, el desarrollo de Vaca Muerta podría desacelerarse pero continuará en un ritmo positivo.
Cambio de carteras de acciones
La reciente caída de las acciones del sector energético ha reavivado el debate sobre la posibilidad de rotar carteras de petroleras a bancos. A pesar de esto, desde Delphos Investment señalaron que por ahora, dicha rotación carece de fundamento sólido. Aunque las petroleras han tenido un desempeño débil, el sector aún muestra solidez en sus fundamentales. La empresa subrayó que “la reacción negativa parece más relacionada con movimientos de corto plazo que con un cambio estructural en la tesis del sector”.
No obstante, desde Delphos también resaltaron que el sector bancario podría tener un buen desempeño en 2026, manteniendo una perspectiva positiva sobre las subidas en los bancos y el crecimiento del crédito.
En conclusión, ambos sectores, energético y bancario, finalizaron 2025 con rendimientos bajos. La caída de más del 15% en el precio del petróleo afectó al sector energético, mientras que los bancos enfrentaron deterioros en sus balances a raíz de la inestabilidad política. A pesar de este contexto incierto, se anticipa que los resultados en el cuarto trimestre serán más alentadores.
