Contexto de las protestas en Irán
Las protestas en Irán iniciaron el 28 de diciembre en medio de un creciente descontento social. Este fenómeno estalló dentro de un contexto complicado, marcado por la crisis económica y la represión del régimen teocrático dirigido por el ayatolá Alí Jamenei, en el poder desde la revolución de 1979.
De la crisis económica a un levantamiento popular
A pesar de que las tensiones se habían acumulado tras los ataques de Estados Unidos e Israel a instalaciones nucleares en junio de 2025, la chispa que encendió las protestas fue el colapso acelerado de la economía. La situación se agravó notablemente cuando comenzaron a cerrarse negocios en el Gran Bazar de Teherán ante la caída estrepitosa de la moneda local, el rial, que llegó a superar el umbral de 1.4 millones de riales por dólar.
Ese mismo día, el gobierno anunció un aumento significativo en los precios de la electricidad y el combustible, buscando compensar los efectos negativos de las sanciones de la ONU.
Escalamiento de la represión
Las manifestaciones, que inicialmente surgieron como protestas por la crisis económica y el alto costo de vida, se convirtieron en un movimiento masivo que desafía el autoritarismo del régimen clerical. Hasta este miércoles, informes de organizaciones humanitarias indican que el número de muertos ha registrado un total de 2.500, y las cifras podrían ser aún mayores, reflejando la creciente violencia en los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Restricciones a la comunicación e impacto internacional
Las restricciones a internet y a la comunicación han complicado la labor de evaluación de la situación, según organismos de derechos humanos. Algunos ciudadanos han logrado conectarse con familiares en el extranjero gracias a Starlink, compartiendo relatos de violencia extrema en las calles, descripciones de un paisaje urbano en llamas y controles de seguridad en todas partes.
La respuesta del gobierno iraní
El gobierno ha reconocido la crisis económica pero ha reaccionado con represión, considerando que fuerzas externas alimentan las protestas. En una aparición reciente, el presidente Masoud Pezeshkian prometió abordar los problemas económicos, aunque subrayó la importancia de la estabilidad nacional.
El presidente anunció medidas como un pago mensual de alrededor de 7 dólares para la mayoría de los ciudadanos y nombró a un nuevo director del banco central, exhortando a evitar la violencia. Las autoridades, sin embargo, han amenazado con medidas drásticas contra los manifestantes y planean juicios sumarios.
Reacciones internacionales
La comunidad internacional observa la debilitada posición de Irán, con el temor de que pueda enfrentar otra serie de ataques militares. Donald Trump ha expresado que Estados Unidos está preparado para actuar si el régimen utiliza fuerza letal contra los manifestantes, pero hasta el último fin de semana no se había tomado una decisión definitiva sobre posibles acciones.
Mientras tanto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha manifestado su apoyo a los manifestantes y que el ejército israelí está preparado para responder a cualquier eventualidad.
Resurgimiento de la figura de Reza Pahlevi
Los disturbios han hecho que aumente la atención sobre Reza Pahlevi, hijo del derrocado Sha de Irán, quien reside en el exilio. En un video, Pahlevi instó a los iraníes a sumarse a las protestas y a los trabajadores del sector clave del petróleo y el gas a realizar huelgas. Imágenes recientes muestran multitudes en Teherán clamorando: «Esta es la batalla final. Pahlevi regresará«. Sin embargo, analistas han puesto en duda el nivel de apoyo que tiene Pahlevi en Irán en la actualidad.
