Privatización de importaciones de gas
El Gobierno argentino ha comenzado a dar pasos hacia la privatización de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), eliminando el rol del Estado como intermediario. Esta medida podría influir en el costo del gas, con un posible aumento en las tarifas durante la temporada invernal.
Estado de Emergencia Energética
El presidente Javier Milei y su gabinete han prorrogado, mediante el Decreto 49/2026 publicado en el Boletín Oficial, la emergencia energética hasta el 31 de diciembre de 2027. Esto implicará que el partido La Libertad Avanza mantendrá su primer mandato bajo esta situación, lo que le proporciona mayor flexibilidad para intervenir cuando sea necesario.
La nueva normativa establece que un único comercializador privado, el cual podría ser una de las compañías productoras de gas, será seleccionado a través de una licitación pública para hacerse cargo de las importaciones de GNL y la infraestructura asociada durante los próximos dos años.
La Secretaría de Energía explicó que «Este cambio se inscribe en la decisión de avanzar con la privatización de activos y actividades de Energía Argentina (Enarsa) y de retirar al Estado del rol de empresario e intermediario en el mercado energético, para centrarse en su función de establecer reglas, garantizar la transparencia y asegurar el abastecimiento».
Antecedentes de importaciones de gas
Desde 2008, el Estado ha estado encargado de planificar las importaciones necesarias de gas para satisfacer la demanda durante el invierno. El GNL era recibido en las terminales de regasificación ubicadas en Escobar y Bahía Blanca, aunque actualmente solo la primera permanece operativa. Esto ha permitido el suministro a hogares, comercios e industrias.
A pesar de los récords de producción de gas en Vaca Muerta, el consumo invernal en los hogares es cinco veces mayor al de verano, y la infraestructura de transporte no es suficiente para cubrir esta demanda, lo que hace necesaria la importación de gas y electricidad durante los meses más fríos.
Suspensión de subsidios y tarifas planas
El año pasado, Enarsa adquirió 27 cargamentos de GNL a empresas como BP Gas y TotalEnergies por aproximadamente 698 millones de dólares, a un precio promedio de 12,31 dólares por millón de BTU. En 2022, en un contexto de crisis por la invasión de Rusia a Ucrania, las importaciones ascendieron a 41 cargamentos por un total de 2.885 millones de dólares, con un promedio de 28,82 dólares por millón de BTU.
Cabe destacar que los costos de regasificación oscilan entre 1,25 y 1,30 dólares, lo que permitió que el gas llegara a Argentina a menos de 14 dólares, mientras que los usuarios residenciales pagaron alrededor de 4 dólares durante el invierno, con el Estado cubriendo la diferencia a través de subsidios.
La gran interrogante que surge en el sector es si la privatización de las importaciones implicará que los costos se transfieran completamente a los usuarios, lo que resultaría en un incremento en las facturas durante los meses de alto consumo. Además, el Gobierno ha implementado recientemente una tarifa plana de gas, que establece un costo uniforme de 3,79 dólares por millón de BTU durante todo el año, en lugar de 2,90 dólares en verano y 4,50 dólares en invierno.
En total, en 2025, el Estado destinó el equivalente en pesos a 4.000 millones de dólares en subsidios energéticos, lo que representa una reducción del 36% respecto al año anterior, según información de la consultora Economía & Energía. Para 2026, se prevé que esta cantidad disminuya a alrededor de 3.000 millones de dólares, equivalente al 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB).
