Dieta mediterránea como tratamiento eficaz
La dieta mediterránea se destaca como la más efectiva para enfrentar el hígado graso, gracias a su rica composición en antioxidantes, fibra proveniente de frutas, verduras, legumbres y semillas, y su baja cantidad de azúcares. Además, incorpora cereales integrales y omega 3.
Es fundamental evitar el consumo de alcohol y bebidas azucaradas, apostando en cambio por un control adecuado de la ingesta calórica y optar por alimentos más saludables.
Recomendaciones para mejorar la dieta
- Añadir aceite de oliva a la dieta diariamente, preferiblemente en ensaladas para conservar sus propiedades intactas.
- Aumentar la ingesta de pescado al menos dos veces por semana.
- Incrementar el consumo de frutas y verduras, aspirando a cinco porciones al día.
- Incluir legumbres en las comidas, como lentejas y garbanzos, que aportan proteínas si se combinan con cereales.
- Optar por lácteos descremados y frutos secos como parte de una dieta equilibrada.
La falta de síntomas y sus riesgos
Alrededor del 33% de la población argentina padece hígado graso, una condición que frecuentemente no presenta síntomas. Esta afección está vinculada a factores como el sobrepeso, la alimentación poco saludable, la diabetes y el sedentarismo.
Existen dos tipos de hígado graso: no alcohólico y alcohólico. Según el cardiólogo Jorge Tartaglione, «el hígado graso no da síntomas. La grasa se acumula en las células hepáticas, lo que provoca inflamación y puede cicatrizar». Si no se controla, esta condición puede conllevar complicaciones graves como cirrosis, fibrosis o cáncer de hígado.
Prevención mediante estudios y hábitos saludables
Para detectar el hígado graso, se recomiendan dos estudios clave: ecografías y análisis de sangre que indiquen enzimas hepáticas elevadas. Tartaglione destaca que tras obtener los resultados de la ecografía, se pueden implementar cambios significativos que incluyan:
- Seguir una dieta saludable.
- Realizar actividad física.
- Aspirar a la pérdida de peso.
- Mantenerse abstente de alcohol.
El endulzante perjudicial
El cardiólogo también identifica el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) como un factor crucial en el aumento de hígado graso, dado que se encuentra en muchos productos procesados por su bajo costo y alta capacidad edulcorante. «Este jarabe impacta el hígado y se acumula», advirtió.
Opciones naturales para la salud hepática
Para ayudar a depurar el hígado, se sugieren estas tres opciones caseras:
- Jugo de remolacha: Rico en potasio y antioxidantes, ayuda a reducir la inflamación y proteger el hígado.
- Té verde: Asociado con una disminución en el riesgo de enfermedades hepáticas y cirrosis.
- Café: Consumido moderadamente, puede reducir el riesgo de cirrosis y ciertos tipos de cáncer hepático.
