Tensión creciente en la Fórmula 1
La rivalidad entre Ford y Cadillac en la Fórmula 1 se ha avivado tras las recientes declaraciones de la compañía perteneciente a General Motors, que se autodenominó como el único proyecto genuino de los Estados Unidos en el campeonato. Esta afirmación pone en entredicho la contribución real de Ford en el desarrollo del motor de Red Bull, un equipo que ha mostrado un rendimiento destacado en los test de pretemporada que se realizaron en Bahréin.
Con menos de un mes restante para el inicio de la temporada, marcado por el Gran Premio de Australia en el Melbourne Park del 6 al 8 de marzo, Ford ha rebatido estas afirmaciones y ha puesto de relieve su compromiso con la Fórmula 1, así como su legado en el mundo automotriz. La empresa destaca la importancia que su participación tendrá en la nueva era híbrida de este deporte, que verá la llegada de ambos gigantes automotrices estadounidenses a la parrilla en 2026.
Reacciones ante la controversia
Cadillac, al presentar su nuevo equipo en la F1, insinuó que su proyecto es el auténtico representante del ADN estadounidense dentro del paddock, una visión que desde Ford consideran sesgada e irreal. La división deportiva de Ford ha tenido una presencia destacada en la competición desde 1967, acumulando un total de 176 victorias y administrando sus propios equipos, a pesar de operar bajo licencia británica.
Según reportes del sitio Motorsport, Mark Rushbrook, director de Ford Performance, expresó con claridad la incidencia de la automotriz en su regreso a la Fórmula 1: «Ford Racing tiene un legado de 125 años en el automovilismo, siendo el equipo de carreras de Estados Unidos, participando en más categorías y superficies que cualquier otra marca estadounidense». Rushbrook también mencionó a Ford y a Haas como los verdaderos embajadores del país en la máxima categoría, ignorando las afirmaciones de Cadillac.
Desmintiendo un acuerdo publicitario
Cadillac había calificado su asociación con el equipo de bebidas energéticas como un simple «ejercicio de marketing», sugiriendo que su aportación técnica consistía solo en estampar su logotipo en el coche. En respuesta a estas insinuaciones, Bill Ford, presidente ejecutivo del grupo, fue contundente en su negativa: «Nada más lejos de la verdad. Nuestra colaboración con Red Bull no es un esfuerzo meramente publicitario».
Además, exclamó que son los ingenieros de Cadillac los que trabajan con un motor Ferrari, no con Red Bull, y se preguntó cuántos miembros de GM realmente colaboran en el equipo de carreras. Para añadir, Rushbrook detalló que la asociación técnica abarca mucho más que simplemente la electrificación, que era el enfoque inicial del acuerdo, y ahora incluye un creciente involucramiento en el desarrollo del motor de combustión.
La legitimidad del proyecto de Cadillac
Uno de los argumentos planteados por Cadillac para destacar su iniciativa como representativa de EE.UU. es su participación bajo licencia nacional, algo que también han argumentado históricamente otros equipos como All American Racers, Shadow, Penske y Haas. Sin embargo, fuentes dentro del paddock han señalado que este fundamento pierde peso considerando que su sede está en Silverstone, con un liderazgo británico y un equipo que incluye a pilotos como Sergio Pérez y Valtteri Bottas, que no son estadounidenses. Un miembro del entorno comentó irónicamente: «Eso es tan estadounidense como el fish and chips o la pasta carbonara», y continuaron diciendo: «El motor no es realmente suyo«.
Una rivalidad con historia
La polémica entre estas dos marcas no es nueva y, como indicó Graeme Lowdon, jefe de equipo de Cadillac, añade un atractivo extra a la Fórmula 1. Durante el Autosport Business Exchange, Lowdon resaltó la larga tradición competidora: «Ha existido una rivalidad sana entre GM y Ford durante muchos años, incluso se ha realizado una película sobre ello. Por lo tanto, es real y palpable».
De cara al inicio oficial de la actividad de ambos equipos en la Fórmula 1, Dan Towriss, CEO de Cadillac, cuestionó la colaboración de Ford con Red Bull, acotando que «no tienen nada que ver». Definió su relación como un acuerdo de marketing con impacto mínimo, contraponiéndolo a lo que él considera un compromiso profundo y real de GM, que ha estado presente desde el principio, concluyendo que «estos dos acuerdos no podrían ser más distintos».
La competición entre Ford y Cadillac no se limita a la F1, sino que también se manifiesta en otros campeonatos emblemáticos como NASCAR y las 24 Horas de Le Mans. Sin embargo, la temporada 2026 marcará el debut de ambas marcas en competencia directa en la F1, abriendo un capítulo que promete transformar el papel de los fabricantes estadounidenses en la vanguardia del automovilismo.
