Peleas en vuelos: un problema creciente
El pasado jueves, una confrontación entre pasajeros de un vuelo de la aerolínea británica Jet2 llevó a que el piloto tuviera que realizar un aterrizaje de emergencia en Bruselas, Bélgica. Los videos del incidente se propagaron rápidamente en redes sociales, reabriendo el debate sobre la violencia en el aire.
Causas de las peleas
El piloto Carlos Rinzelli visitó los estudios de LN+ y analizó este episodio, señalando que el motivo principal de las disputas a bordo de los aviones está relacionado con el alcohol. Rinzelli explicó: «En los videos que se viralizaron se ve el claro ejemplo del límite que hay entre el pasajero disruptivo y la interferencia ilícita». Además, agregó que este límite se cruza cuando se pone en riesgo la seguridad de la aeronave.
Rinzelli comentó que, aunque la policía aeroportuaria hace su esfuerzo por impedir el embarque de pasajeros alcoholizados, enfrentan un desafío importante:
- Los free shops se localizan después del control policial.
- Los pasajeros pueden adquirir bebidas alcohólicas y consumirlas si hay demoras en el vuelo.
Según el piloto, esta situación genera una debilidad absoluta, ya que los controles dependen de un solo empleado de la aerolínea, quien está presionado por la necesidad de embarcar a los pasajeros rápidamente en caso de un retraso.
El papel de la tripulación en situaciones conflictivas
Respecto a cómo actúa la tripulación frente a estas situaciones, Rinzelli aseveró que actualmente los tripulantes de cabina poseen entrenamiento para manejar conflictos. Sin embargo, este entrenamiento se centra en estrategias psicológicas para desescalar la tensión, instando a los pasajeros a dejar de lado cualquier actitud agresiva.
El piloto también destacó un cambio en el enfoque de seguridad en los vuelos: «Después del atentado contra las Torres Gemelas, durante seis meses muchos vuelos tuvieron un sheriff armado a bordo, pero eso fue eliminado después».
Propuestas para abordar el problema
Para ilustrar la gravedad del asunto, el especialista mencionó que desde 2019 las pelea en vuelos han aumentado en un 400%. Cuando el comandante se entera de un altercado, consulta con su equipo, y si la tripulación no puede manejar la situación, hay tres posibles acciones que pueden tomarse:
- Llegar al destino y que la policía aeroportuaria detenga al infractor.
- Regresar al aeropuerto de origen.
- Aterrizar en un punto alternativo.
Finalmente, Rinzelli concluyó con una apreciación sobre los pasajeros argentinos: «Arriba de los aviones, los argentinos tienen un nivel de disrupción muy bajo. No son revoltosos».
