Un avance histórico en astrofísica
Científicos argentinos, en colaboración con un equipo internacional, han logrado un descubrimiento que podría cambiar el paradigma sobre el centro de la Vía Láctea. Durante mucho tiempo, se ha creído que en ese punto del espacio se encuentra un agujero negro supermasivo, conocido como Sagittarius A (Sgr A), situado a unos 26,000 años luz de la Tierra, con una masa aproximadamente cuatro millones de veces mayor que la del Sol.
Una nueva propuesta científica
La investigación, publicada en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, plantea una alternativa a esta noción arraigada. En lugar de un agujero negro, los científicos sugieren que podría haber un núcleo compacto y superdenso de materia oscura. En términos sencillos, un agujero negro es una zona en el espacio donde la gravedad es tan poderosa que nada puede escapar, ni siquiera la luz. La base de esta teoría ha sido el movimiento de estrellas que giran a altísimas velocidades alrededor de un punto no visible.
Detalles del nuevo modelo
- El nuevo modelo establece que un tipo específico de materia oscura, compuesta por fermiones (partículas subatómicas), podría constituir una estructura con dos componentes:
- Un núcleo denso y compacto en el centro.
- Un halo difuso que envuelve a la galaxia.
Este sistema, denominado “núcleo-halo”, funcionaría como una sola entidad. El núcleo interno sería tan masivo que replicaría la fuerza gravitatoria de un agujero negro, lo que podría explicar el movimiento de las estrellas S, que orbitan a velocidades extraordinarias. El halo exterior, a su vez, podría aclarar cómo giran las estrellas más distantes, un fenómeno medido con precisiones notables por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea.
Implicaciones del descubrimiento
Los autores del estudio afirman que este modelo de materia oscura representa una estructura única que conecta distintas escalas y órbitas de varios objetos, incluyendo datos modernos sobre las curvas de rotación y las estrellas centrales. Carlos Argüelles, investigador del Conicet y coautor del trabajo, expresó: «No estamos simplemente remplazando el agujero negro por un objeto oscuro; estamos proponiendo que el objeto central supermasivo y el halo de materia oscura son manifestaciones de la misma sustancia continua».
Si bien esta teoría no excluye por completo la existencia de un agujero negro en el centro de nuestra galaxia, plantea nuevas preguntas que deberán ser abordadas por la comunidad científica global. La confirmación de esta hipótesis podría transformar profundamente nuestro entendimiento sobre la estructura de la Vía Láctea, marcando un hallazgo de significativa relevancia argentina.
