Contexto del fallecimiento de anestesistas
Tras el reciente fallecimiento del anestesista Alejandro Zalazar, se ha confirmado la muerte de Eduardo Bentacourt, un enfermero de 44 años encontrado sin vida en su departamento en Palermo, junto a ampollas de propofol y fentanilo.
Los riesgos de los opioides
En este contexto, el médico toxicólogo Carlos Damin ofreció su análisis acerca de los peligros de la administración de estas sustancias y su devastador impacto en la salud. Según Damin, «En 35 años que tengo de trabajar como toxicólogo en el Hospital Fernández, nunca vi recuperarse a un paciente consumidor de opioides; siempre tienen extremadamente dramáticas recaídas», aunque también destacó que los consumidores de opioides han sido tradicionalmente pocos en el país.
Evolución del consumo de opioides
Damin también se refirió al consumo de estos medicamentos en la Argentina: “Vimos durante muchos años el consumo de pastillas de antitusivos que era la de hidrocodeinona, otro derivado de los opioides. Luego, siempre vinculado a la salud, hemos tenido morfinómanos o dependientes del fentanilo, que son más accesibles”. Además, advirtió sobre la accesibilidad de estas sustancias: «No nos olvidemos que el fentanilo, al igual que el propofol, no son medicamentos que se pueden comprar en una farmacia; solo se obtienen a través de robo o sustracción».
Diferencias en la administración de sustancias
En medio de la investigación judicial que indaga sobre el desvío de propofol y fentanilo en el Hospital Italiano, el director del Hospital Fernández explicó que el propofol no genera dependencia: «No es una sustancia para pensarla como una que genere dependencia porque no la genera». El propofol, aclaró, es un anestésico que provoca sedación: “aquellas personas que se han hecho una colonoscopía y han recibido el Propofol pasan de estar despiertos a estar dormidos”.
Por otro lado, respecto al fentanilo, el especialista enfatizó: «El fentanilo sí es el que genera 100,000 muertos por año en Estados Unidos, pero en nuestro país tenemos muy pocos dependientes. Nunca fue un problema social serio».
Uso controlado del fentanilo
Damin agregó que el fentanilo ha sido utilizado por anestesiólogos como un analgésico muy potente durante años, aún más que la morfina. “El fentanilo es un opioide muy fuerte, la sobredosis sobreviene fácilmente. Sin embargo, cuando es controlado por un anestesiólogo, se utiliza de manera responsable”, explicó.
El proceso de administración, según el director del hospital, se realiza a través de una bomba de infusión continua para asegurar el suministro controlado de la medicación, lo que minimiza los riesgos.
Control en hospitales
En cuanto a la accesibilidad de estos medicamentos para los médicos, Damin enfatizó que “los hospitales y sanatorios cuentan con sistemas de trazabilidad muy rigurosos para este tipo de medicamentos”. Dijo que, al ser sustancias utilizadas frecuentemente en hospitales, son objeto de interés por parte de personas que buscan usarlas de forma indebida. “Siempre hemos tenido individuos que intentan hacer este tipo de actos inapropiados, lo que hace que estas sustancias sean muy controladas”, enfatizó. Aseguró que desde el momento en que el fentanilo sale de la farmacia hasta su uso en quirófano existe un estricto control de cantidad, minimizando así las posibilidades de sustracción. «No es fácil que se sustraiga. Es posible un micro hurto, pero no es algo sistematizado”, concluyó.
