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Análisis de la capacidad de gasto por habitante en provincias argentinas

Análisis de la capacidad de gasto por habitante en provincias argentinas

Desigualdades en la financiación de provincias

El informe del IARAF, dirigido por Nadin Argañaraz, resalta las marcadas diferencias en la capacidad de las provincias argentinas para financiar sus servicios públicos. A través del análisis de los recursos propios y las transferencias del gobierno nacional, se establece un panorama en el que algunas jurisdicciones cuentan con un gasto por habitante significativamente superior al promedio nacional, mientras que otras operan con consideraciones financieras más limitadas.

Ranking de capacidad de gasto por provincia

El estudio clasifica a las 23 provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en función de la capacidad efectiva de gasto por persona, tomando en cuenta los ingresos provenientes de la recaudación propia, regalías y transferencias nacionales, tanto automáticas como no automáticas. Todos estos datos están expresados en pesos constantes de mayo de 2025.

Para 2024, las provincias que encabezan esta lista en capacidad de gasto son Neuquén, Tierra del Fuego, Santa Cruz, Catamarca y La Pampa. En particular, Neuquén ha ascendido al primer lugar, desbancando a Santa Cruz, mientras que Tierra del Fuego ha mantenido su posición. El gasto promedio para las 24 jurisdicciones se sitúa en $2.193.000, reflejando disparidades significativas; por ejemplo, Neuquén presenta una capacidad de gasto 4.3 veces mayor que la de Buenos Aires.

Alteraciones en la capacidad de gasto desde 2010

El informe examina la evolución de la capacidad de gasto en las provincias entre 2010 y 2024, donde se ha evidenciado un descenso real del 9.8% en el gasto efectivo. Se subraya que la disminución de los recursos nacionales ha sido un factor clave en este descenso. Aunque las transferencias automáticas aumentaron en términos per cápita, esto no compensó la notable reducción de las transferencias no automáticas.

A lo largo del tiempo, la estructura de financiamiento provincial ha cambiado, incrementando la importancia de la recaudación propia, sobre todo del Impuesto a los Ingresos Brutos, en detrimento de las transferencias discrecionales provenientes de la Nación.

Causas del liderazgo de ciertas provincias

Una de las conclusiones más relevantes del informe es que las variaciones en las regalías son cruciales para entender las diferencias en el gasto entre provincias. La presencia de producción hidrocarburífera o minera en provincias como Neuquén, Tierra del Fuego y Santa Cruz, junto con su baja densidad poblacional, les otorga una capacidad de gasto elevada en comparación con aquellas que dependen más de la coparticipación federal.

Un aspecto destacado es que las únicas provincias que lograron aumentar su capacidad de gasto real en este período son Neuquén y la CABA. Neuquén ha experimentado crecimiento gracias a un aumento en sus ingresos tributarios locales y a un notable incremento en regalías relacionadas con la actividad petrolera. Por su parte, la CABA obtuvo un aumento mediante envíos no automáticos vinculados a acuerdos de coparticipación.

Clasificación de provincias según ingresos y densidad poblacional

El IARAF presenta también una clasificación de provincias en cuatro grupos, basándose en nivel de ingresos y densidad poblacional, lo cual permite identificar patrones estructurales comunes. Estos grupos son:

  • Altos ingresos y alta densidad: Incluyen a CABA, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
  • Altos ingresos y baja densidad: Comprenden a Neuquén, Tierra del Fuego, y Santa Cruz.
  • Bajos ingresos y alta densidad: Agropecuarias como Chaco y Tucumán.
  • Bajos ingresos y baja densidad: Como Catamarca y La Rioja.

Conclusiones sobre la estructura fiscal argentina

A pesar de las modificaciones en la composición de ingresos y las dinámicas de transferencias nacionales, el informe concluye que las desigualdades entre las provincias se mantienen en gran medida estables a lo largo del tiempo. Las jurisdicciones ricas en recursos naturales y de menor población continúan liderando los rankings de capacidad de gasto, mientras que las más pobladas y con menos recursos se encuentran en posiciones inferiores.