Home Sociedad Carlos Pirovano, presidente del INCAA: «Los argentinos no pueden ver 250 películas al año»

Carlos Pirovano, presidente del INCAA: «Los argentinos no pueden ver 250 películas al año»

Carlos Pirovano, presidente del INCAA: «Los argentinos no pueden ver 250 películas al año»

Preocupación en el sector audiovisual por la reforma laboral

La reciente propuesta de Reforma Laboral, que el Senado argentino discutirá el 11 de febrero, ha generado un estado de alarma en la industria audiovisual del país. En su redacción inicial, la reforma incluía artículos que eliminaban de forma inmediata las asignaciones específicas que financian al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), poniendo en riesgo la continuidad del Fondo de Fomento Cinematográfico, un pilar esencial del cine nacional.

Los artículos 210 y 211 de la propuesta reformista planteaban la eliminación de las fuentes que sustentan al INCAA, que incluyen un impuesto del 10% sobre las entradas al cine, un 10% sobre la venta o alquiler de videogramas, y un 25% de la recaudación del ENACOM, considerado como el ingreso más significativo del Fondo de Fomento.

Sin embargo, tras protestas y negociaciones, el Gobierno y los bloques opositores acordaron que la eliminación de estos recursos se diferirá hasta el 1° de enero de 2028. Esta medida ha proporcionado un alivio momentáneo, aunque persiste la pregunta sobre el futuro del cine argentino cuando su financiamiento dependa únicamente del presupuesto nacional.

Declaraciones de Carlos Pirovano, presidente del INCAA

En una entrevista en Infobae en Vivo, Carlos Pirovano, presidente del INCAA, abordó esta cuestión. Pirovano comentó que el debate se ha presentado de manera exagerada, afirmando: «Siempre se dramatiza mucho. El financiamiento estatal proviene de una discusión democrática que es el presupuesto». Según él, el cine no se quedará sin apoyo, ya que pasaría de depender de impuestos específicos a estar bajo el control de rentas generales.

Uno de los comentarios más destacados de Pirovano fue que «los argentinos no tienen tiempo para ver 250 películas al año», indicando que el foco no debería estar solo en el volumen de producciones, sino en la urgencia de discutir criterios sobre la eficacia, la audiencia y la sostenibilidad. Para él, esto se debe a que el sistema actual prioriza la cantidad de estrenos, lo que ha llevado a críticas sobre subsidios anticipados y la falta de control en el gasto.

Implicaciones para el futuro del cine argentino

El sector audiovisual está inquieto no solo por la posible pérdida de recursos, sino también por la falta de previsibilidad. Actualmente, el INCAA opera con un esquema autárquico que le permite recaudar y administrar fondos de manera independiente. Pirovano argumentó que si se eliminan estos impuestos, el cine deberá competir con otras áreas esenciales como salud, educación y seguridad dentro del presupuesto nacional.

Según él, este argumento es “un error conceptual”, dada la naturaleza universal del financiamiento estatal proveniente de impuestos. Además, remarcó que el país debería abolir varios impuestos y debatir sobre prioridades en el presupuesto nacional.

Alivio temporal y estructura del INCAA

A pesar de que la extensión del plazo hasta 2028 evita un efecto inmediato, no resuelve el problema de fondo. El cine continuará funcionando bajo el esquema actual durante 2026 y 2027, pero será necesario negociar nuevamente antes de la llegada de la nueva fecha tope.

Por otro lado, Pirovano confirmó que ha habido una reorganización interna en el INCAA, anunciando un recorte de personal y una disminución de costos, cumpliendo con un decreto del presidente Milei que limita el gasto estructural al 20% de sus ingresos. Asimismo, mencionó que han dejado de alquilar edificios y se han quedado con su sede principal y la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC).

Sistema de financiamiento en debate

Otro tema crucial en la discusión es el sistema de subsidios. Pirovano enfatizó que el modelo vigente debe ceñirse a la ley de cine, que establece subsidios basados en la taquilla, argumentando que el anticipo de dinero para la producción previo al rodaje es ilegal y poco efectivo. El enfoque correcto sería el subsidio «ex post», reembolsando un porcentaje tras el rendimiento de la película en taquilla.

Este cambio de mentalidad podría abrir el camino para explorar modelos modernos como el «cash rebate», que es utilizado en Europa y Estados Unidos, donde las provincias devuelven parte de la inversión realizada para atraer rodajes y así generar empleo local.

Impacto de la reforma laboral en el precio de las entradas

Si la reforma laboral se aprueba según lo previsto, uno de los efectos más visibles para el público podría ser en el precio de las entradas de cine. En la actualidad, cada ticket incluye un impuesto del 10% que se destina al Fondo de Fomento Cinematográfico del INCAA, lo que significa que una parte del costo que paga el espectador ayuda a financiar la producción nacional.

Con la reforma, se eliminará este impuesto específico a partir del 1 de enero de 2028, lo cual podría resultar en una disminución de los precios de las entradas. Actualmente, el costo de un ticket general (en salas 2D) oscila entre $10,500 y $13,000, mientras que en salas 3D o 4D puede superar los $20,000.

Pirovano subrayó que si se suprime el 10%, «la entrada podría bajar». Sin embargo, especialistas advierten que el impacto en el precio final puede no ser tan simple, ya que este depende de otros factores, como la inflación y los costos operativos de los cines.