Avances en la cirugía robótica en salud
La incorporación de robots en el sector salud ha mostrado un crecimiento notable desde principios del siglo XXI. Uno de los primeros en destacar fue el robot quirúrgico Da Vinci, que se especializó en procedimientos cardiovasculares y abdominales. Recientemente, se ha integrado el sistema Mako SmartRobotics, que permite realizar cirugías mínimamente invasivas para cadera y rodilla.
Beneficios del sistema robótico
Este sistema consiste en un brazo robótico que asiste al cirujano, facilitando una mayor precisión y velocidad durante la operación. “Debido a la práctica de deportes de alto impacto y al aumento en la esperanza de vida, las cirugías de rodilla y los reemplazos de cadera están en constante incremento. Hoy en día, no solo se busca aliviar el dolor, sino restaurar totalmente la movilidad”, explicó Andrés Ananía, médico traumatólogo especialista en estas cirugías y uno de los primeros en utilizar el sistema en Argentina.
Ananía, miembro de la Asociación Argentina para el Estudio de la Cadera y Rodilla (ACARO), así como de la Asociación Americana de Cirugía Ortopédica (AAOS), destacó que “el brazo robótico no sustituye al cirujano, sino que lo apoya para lograr incisiones más precisas y pequeñas, lo que resulta en una menor pérdida de sangre durante la operación y una recuperación postoperatoria más ágil”.
Características del procedimiento robótico
El robot cuenta con un sistema de seguridad que evita incisiones imprevistas. Al resguardar músculos, tendones y ligamentos, el paciente alcanza una recuperación funcional más natural y se adapta mejor al implante.
Además, el uso de implantes personalizados mejora la propiocepción, que se refiere a la percepción de la posición y movimiento de las articulaciones. Esto se debe a los receptores nerviosos en músculos y tendones que comunican información al cerebro, facilitando la coordinación y el equilibrio, y ayudando a prevenir lesiones.
Cirugías basadas en datos
Una etapa crucial del procedimiento es la planificación previa, según afirma el cirujano. Antes de operar, se realiza una tomografía que reconstruye digitalmente la anatomía específica del paciente. Con este modelo 3D, el equipo médico determina con milimétrica precisión el tamaño, alineación y posición del implante, lo que minimiza el desgaste y aumenta la durabilidad del mismo, pudiendo alcanzar más de 30 años de vida.
Adicionalmente, se registran datos en el sistema tras cada cirugía para optimizar futuras intervenciones. Desde el comienzo de su uso en el mundo en 2016, se han llevado a cabo más de 2 millones de cirugías traumatológicas. En Argentina, el Sanatorio Finochietto adquirió este equipo con una inversión de 2 millones de dólares y comenzó su utilización a finales de 2024, realizando más de 100 cirugías robóticas hasta la fecha.
Futuro de la cirugía robótica
Respecto a los costos de estas intervenciones, Ananía afirmó que “son variables, dado que cada cirugía es altamente personalizada”. A medida que estas prácticas, que requieren capacitación y certificación de los cirujanos, se vuelvan más comunes, se espera que las obras sociales y sistemas de salud privados comiencen a incluirlas en sus coberturas.
“Actualmente, solo un 10% de las cirugías ortopédicas en el mundo son asistidas por robótica, pero en el futuro, se espera que esa cifra supere el 90%. El objetivo es avanzar hacia una medicina basada en la precisión, personalización y resultados óptimos”, concluyó el cirujano.
