Cuba, en el centro de la tensión entre potencias
La situación energética de Cuba se convierte en un eje central en la disputa por el petróleo entre Washington y Moscú. Mientras Estados Unidos ha aumentado el envío de combustible al sector privado cubano, Rusia ha decidido suministrar energía como parte de su ayuda humanitaria, todo en un contexto de escasez aguda en la isla.
Aumento de envíos desde Estados Unidos
Documentos y datos de envíos a los que tuvo acceso Reuters indican que proveedores estadounidenses realizaron la entrega de cerca de 30.000 barriles de combustible a empresas privadas cubanas en lo que va de 2026. Aunque esta cifra es modesta en comparación con la demanda total del país, refleja un cambio en la política que busca debilitar al Estado cubano y fomentar el crecimiento de actores económicos independientes.
Desde enero, Estados Unidos ha impuesto un bloqueo petrolero de facto para limitar el acceso del Gobierno cubano al combustible. Sin embargo, han establecido excepciones para el sector privado. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que esta medida está «diseñada íntegramente para situar al sector privado y a los cubanos particulares (no afiliados al Gobierno, ni al Ejército) en una posición privilegiada».
Envíos marítimos en medio de la crisis
Los envíos de combustible han comenzado a principios de febrero, aunque los volúmenes son aún reducidos, equivalentes a una fracción de la capacidad de un petrolero medio, presentando una tendencia de crecimiento semanal. Buques portacontenedores son utilizados para conectar Cuba con puertos en Estados Unidos, Europa y el Caribe. En lo que va del año, al menos 61 embarcaciones han descargado en la isla, principalmente en el puerto de Mariel.
La mayoría de los envíos proviene de la región del Golfo de México, específicamente de Southwest Pass en Luisiana, y de Florida. El combustible es transportado en tanques ISO con capacidad para aproximadamente 21.600 litros cada uno, habiéndose descargado hasta el momento unas 200 unidades, principalmente de diésel. Este suministro ha permitido a ciertas empresas privadas continuar operando en un contexto marcado por apagones y problemas en el transporte.
Controles estrictos y advertencias
No obstante, el programa de envío se llevado a cabo bajo estrictas regulaciones. La reventa de combustible está prohibida y su uso debe limitarse a las empresas importadoras. «Si descubrimos que el sector privado de allí está haciendo trampa y desviando el combustible al régimen o a la empresa militar, si descubrimos que están moviendo ese material de formas que violan el espíritu y el alcance de estos permisos, esas licencias serán canceladas», advirtió Rubio.
Asistencia rusa en tiempos difíciles
En paralelo, Rusia ha comenzado a enviar combustible a Cuba como parte de su ayuda humanitaria, según lo confirmado por el ministro de Energía, Sergei Tsivilev. Aunque no se proporcionaron detalles sobre los volúmenes ni las condiciones de los envíos, esta intervención de Moscú llega en un momento crítico, dado que la isla enfrenta una intensa escasez de combustible, con cortes eléctricos y un suministro externo muy limitado.
De acuerdo con datos disponibles, solo dos petroleros con crudo han llegado a la isla este año. Un buque que originalmente planeaba descargar combustible en Cuba cambió su destino a Trinidad y Tobago, complicando aún más la situación energética.
Un equilibro frágil
El panorama actual es el resultado de una combinación de restricciones, excepciones y asistencia internacional, en una economía que depende en gran medida de las importaciones de energía. Mientras Estados Unidos intenta influir en la estructura interna de Cuba favoreciendo al sector privado, Rusia proporciona combustible para mantener el funcionamiento básico del país. Sin embargo, estos suministros resultan insuficientes para satisfacer las necesidades de la isla, que históricamente requería alrededor de 100.000 barriles diarios para sustentar su sistema eléctrico, transporte y actividad económica, dejando a la crisis energética como un tema central en la vida diaria cubana.
