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Descubriendo Tibau do Sul: Un Paraíso en Brasil

Descubriendo Tibau do Sul: Un Paraíso en Brasil

Explorando un Paraíso Brasileño

Brasil se encuentra a poco más de dos horas y media en avión desde Buenos Aires, especialmente desde sus ciudades principales. Sin embargo, Tibau do Sul, ubicado en el estado de Río Grande do Norte, no es fácilmente accesible. Para llegar allí, los viajeros deben hacer escalas, comúnmente en los aeropuertos de San Pablo o Brasilia, cambiar de avión y luego continuar en auto a Natal durante una o dos horas más. En total, el viaje puede prolongarse entre 12 y 14 horas. Esta distancia, que otros destinos podrían considerar un impedimento, actúa aquí como un filtro que ofrece tranquilidad y menores multitudes.

La Belleza Natural de Tibau do Sul

Desde Natal, capital de Río Grande do Norte, se extiende una franja costera con playas por ambos lados. Tras un recorrido de aproximadamente 80 kilómetros hacia el sur, se encuentra Tibau do Sul, un municipio que atrae más al turismo interno brasileño que a los circuitos internacionales. Este lugar no se limita a un solo pueblo, sino que se compone de un territorio donde conviven el mar abierto, lagunas interiores y diversas localidades, como Pipa. Aquí, el agua no solo organiza la vida cotidiana, sino que también define el ambiente.

El área no parece un destino turístico típico; en cambio, su encanto se revela gradualmente. Algunas zonas son más concurridas, mientras que otras permanecen tranquilas. Las viviendas varían desde humildes hasta grandes construcciones dedicadas al turismo, y los caminos se alternan entre asfalto y tramos de tierra. Todo parece diseñado para no impresionar.

Un Ritmo Tranquilo y Cotidiano

Las jornadas comienzan temprano. Alrededor de las cinco de la mañana, el sol ya comienza a brillar y el calor se convierte en una constante. La luz del día se retira antes de lo habitual, al caer la tarde, y este ritmo no es el habitual para todos. **Las calles** son irregulares y pacíficas, perfectas para caminar sin rumbo. No hay grandes tiendas ni constante estímulo visual; en su lugar, se observan escenas cotidianas sencillas: vecinos conversando a la sombra, frutas frescas ofrecidas en las puertas de las casas, como mangos y cocos, que se integran sin esfuerzo al paisaje local.

La Laguna Guaraíras y sus Encantos

Uno de los lugares menos conocidos pero más fascinantes de Tibau do Sul es la laguna Guaraíras. Situada a 10 o 15 kilómetros de Pipa, esta laguna, aunque no encaja en la imagen típica del noreste brasileño, es un núcleo de vida local. Es un gran espejo de agua tranquilo donde se combinan agua dulce y salada, ofreciendo un paisaje cambiante de acuerdo con la luz del sol y la brisa. No se trata de mar abierto; el movimiento de las aguas es suave y predecible.

A lo largo del día, la laguna cambia de color y a veces parece un vidrio inmóvil, mientras que en otros momentos, las ondas creadas por el viento refrescan el ambiente. Desde este punto se organizan numerosos paseos en barco para explorar la región. Algunos son tranquilos, con el objetivo de observar a los delfines que frecuentan la zona. Otros tratan de agregar música y bebidas frías para crear un ambiente más festivo, sin que ello interrumpa la serenidad general.

Un Espacio para la Relajación

En uno de estos paseos, un barco puede llevar a unas 150 personas, y aunque está completo, no se siente agobio. Hay suficiente espacio para disfrutar, contemplar y relajarse. Pequeños detalles, como un tobogán que lleva directamente al agua, surgen como sorpresas entre el turismo sin imponer un sentido de atracción excesivo. El paisaje sigue siendo el mismo: una tranquilidad casi absoluta, donde parece que el mundo ha quedado un poco más lejano.

La Experiencia Gastronómica Local

Con el avance de la tarde, la marea baja y revela bancos de arena que forman pequeños islotes perfectos para disfrutar de un almuerzo pintoresco, rodeados de mesas, sillas y sombrillas. Aquí las familias pueden disfrutar de comidas sencillas como camarones empanados, arroz, frijoles negros y carne, todos productos de la localidad, sin pretensiones innecesarias. Las comidas son abundantes y contribuyen a reponer energías tras un día bajo el sol. En esta atmósfera, tocar la guitarra para entretener y vender conchas, moluscos y piedras pulidas son parte del día a día donde “panza llena y adelante” resuena como un mantra entre los vendedores.

Cuando el sol se pone, la luz desciende lentamente. Las conversaciones informales bajo el cielo se prolongan y las cenas se convierten en la actividad principal del anochecer. Pipa, el pueblo más conocido de la zona, tiene un centro que evoca barrios de Buenos Aires y donde fluyen diferentes culturas, especialmente con turistas locales y extranjeros. Caminar por su centro significa encontrar calles adoquinadas e irregulares, con la avenida Baía dos Golfinhos llena de gente regresando del mar.

Las Playas y la Vida Local

Las playas como Praia do Centro, Praia do Amor y Baía dos Golfinhos ofrecen diversos ambientes, desde aguas más calmadas hasta la oportunidad de observar delfines. Los delfines pueden ser vistos a pocos metros de la orilla, y quienes se atrevan a subirse a un barco tienen opciones a partir de 75 reales (equivalente a 20.000 pesos).

La vida en Madeiro es vibrante, con surfistas y familias que pasan el día en la orilla. Mientras que Cacimbinhas ofrece un mirador natural que promete vistas espectaculares. Los vendedores ambulantes ofrecen productos desde los más tradicionales a los más sorprendentes, todo en un ambiente tranquilo y accesible.

Consejos para los Viajeros

Los traslados en Río Grande do Norte suelen empezar en el aeropuerto de Natal, donde se pueden encontrar distintos modos de transporte. Utilizar aplicaciones de viaje puede resultar más económico, con trayectos que oscilan entre R$200 y R$400 (entre $53.200 y $106.400). Las mareas son importantes de considerar, ya que marcan el espacio en la playa y determinan los accesos más convenientes.

Entre las delicias gastronómicas que se pueden probar están la carne de sol, escondidinho y baião de dois, con precios que varían entre R$30 y R$40 ($7980-10.640). Venirse a Tibau do Sul representa una experiencia que se basa en el ritmo pausado y en la conexión con un entorno natural y cotidiano.