Desafíos logísticos para el Mundial 2026
El reciente sorteo del Mundial 2026 ha revelado un panorama complicado para diversas selecciones que se enfrentan a la necesidad de recorrer importantes distancias en avión. Mientras que algunas potencias del fútbol disfrutarán de la cercanía de sus sedes, otras selecciones se verán obligadas a realizar viajes prolongados, lo que ha generado preocupación en los cuerpos técnicos y la necesidad de replantear la preparación para el torneo.
Identificar a los equipos que se verán más perjudicados con la distribución de las zonas es clave para comprender qué países comenzarán con una desventaja evidente frente a sus competidores.
Las selecciones más impactadas por los viajes largos
El equipo que resulte ganador del repechaje de la Ruta A (que incluye a Italia, Gales, Bosnia o Irlanda del Norte) será el más afectado, ya que debutará en Toronto contra Canadá, luego se trasladará a Los Ángeles para enfrentar a Suiza y finalmente volará a Seattle para cerrar el Grupo B contra Qatar, lo que sumará un recorrido total de 5.063 kilómetros.
Por otro lado, Argelia, que también tiene una sede repetida en el Grupo J, enfrentará un calendario igualmente agotador. Este equipo jugará su partido inaugural en Kansas contra Argentina, luego volará a San Francisco para medirse ante Jordania y finalmente regresará a Kansas para cerrar su participación frente a Austria, acumulando 4.780 kilómetros.
En contraste, selecciones como la Albiceleste apenas tendrán que recorrer 742 kilómetros entre Kansas y Dallas. El caso más favorable corresponde a Francia, que solo sumará 540 kilómetros al estar sus encuentros iniciales repartidos entre Boston y Nueva York/Nueva Jersey.
Impacto de los viajes en los futbolistas
Los constantes traslados en avión cada tres días conllevan un desgaste físico que superan el simple cansancio asociado al vuelo. Cambiar de huso horario repetidamente puede alterar el ciclo de sueño de los jugadores, lo que afecta su descanso y, fortuitamente, su rendimiento en los partidos.
Aparte de la falta de sueño, los jugadores también deberán adaptarse a cambios abruptos de clima y altitud en periodos de tiempo muy cortos. Transitar de un clima cálido y húmedo a jugar en entornos más fríos o secos puede causar una intensa fatiga y frenar la recuperación muscular tras un juego exigente.
