El dólar y su tendencia a la baja
Durante las primeras semanas de 2026, la depreciación del dólar en Argentina se inscribe dentro de un fenómeno más amplio que involucra a otras monedas emergentes, las cuales han ganado terreno frente a la divisa estadounidense. Paralelamente, los indicadores globales sugieren una caída sostenida del dólar a nivel internacional, planteando interrogantes sobre los factores detrás de esta dinámica y su alcance.
Análisis del mercado emergente
El retroceso del dólar no se limita al peso argentino. Otras monedas como el real brasileño, el peso chileno, el peso colombiano, el rand sudafricano y el yuan chino también han mostrado signos de aprecio desde el inicio del año. Sin embargo, la lira turca se perfila como una excepción, ya que en este mercado el dólar ha subido.
- Real brasileño: caída del 4,6%
- Peso chileno: 4,2%
- Peso colombiano: 3,2%
- Rand sudafricano: 3,5%
- Yuan chino: 1,3%
- Peso argentino: 3,8%
El promedio de variación en todas estas divisas resulta en un -2,7%, y para las monedas donde el dólar ha retrocedido, el promedio es aún mayor, -3,4%.
Particularidades de cada economía
El real brasileño se beneficia de su fuerte conexión con los mercados globales de materias primas y una política monetaria orientada a controlar la inflación. Esto genera un flujo de capital hacia activos de economías emergentes, en un ambiente marcado por un posible cambio en la política de tasas de interés de Estados Unidos.
En Chile, la apreciación del peso está relacionada con el precio del cobre y la balanza comercial, mientras que en Colombia, además de una política monetaria equilibrada, el contexto global favorece la entrada de capitales.
El impacto en Sudáfrica y China
Otra moneda en alza es el rand sudafricano, que ha ganado un 3,5%. En este país, la estabilidad política y los precios de las materias primas contribuyen a esta apreciación. Por su parte, el yuan chino muestra una ligera mejora del 1,3%, reflejando la política cambiaria vigente.
La situación del dólar en Argentina
En Argentina, el dólar ha caído un 3,8% hasta mediados de febrero. Esta tendencia es influenciada tanto por políticas internas, como la intervención del Banco Central, como también por el clima regional y global. Se señala que la baja del dólar local refleja el contexto internacional, en un movimiento que no es aislado.
La excepción turca
La lira turca se diferencia ya que el dólar sube un 1,7% en ese país, influenciada por factores económicos que incluyen la inflación y la percepción del riesgo en el mercado.
Perspectivas Globales
El índice DXY, que mide el rendimiento del dólar ante diversas divisas, inició 2026 en 98,322 puntos y descendió a 97,062 puntos para mediados de febrero, evidenciando un descenso del 1,3%. Este dato se alinea con la tendencia global y hace eco de la expectativa de cambios en las políticas de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Los flujos de inversión se dirigen a mercados con mayores rendimientos, lo que ha propiciado la apreción de monedas emergentes. Por lo tanto, factores como la recuperación económica en distintos países han abierto la puerta a mayores inversiones en estos mercados.
Un fenómeno en continuo desarrollo
La depreciación del dólar ya era visible en 2025, y los datos recientes continúan este proceso, sustentado en factores tanto globales como locales. Los principales motivos detrás de la apreción de las monedas emergentes incluyen movimientos de tasas en Estados Unidos, la evolución de precios de materias primas y la confianza en la estabilidad económica.
En resumen, el comportamiento del peso argentino ante el dólar encarna tanto características propias del país como la tendencia más amplia observada en la macroeconomía internacional.
