Transformación del desierto en un escenario inolvidable
El director Paul Thomas Anderson, junto con Michael Glaser, encargado de locaciones, descubrió una fascinante carretera serpenteante durante una visita a exteriores en el desierto de California. Esta vía, conocida como el “Río de colinas”, con sus dramáticos ascensos y descensos, capturó rápidamente la atención de Anderson, quien decidió que sería el escenario ideal para la conclusión de su película ‘Una batalla tras otra’, donde los personajes viven un intenso juego de persecución.
Argumento y personajes cautivadores
La película, que ha recibido 13 nominaciones a los Premios de la Academia, incluido Mejor Película, narra la historia de Bob Ferguson (Leonardo DiCaprio), un exrevolucionario que se encuentra alejado del mundo tratando de criar a su hija adolescente, Willa (Chase Infiniti), cuando el tiempo vuelve a buscarlo en forma del perturbador coronel Lockjaw (Sean Penn), quien regresa para cobrar cuentas. La secuencia final está marcada por la búsqueda desesperada de Bob por su hija, mientras ella escapa frenéticamente de Lockjaw y sus cómplices.
Locaciones que cobran vida
El Río de colinas, específicamente en el condado de Imperial, se destacó por su *magnetismo visual*, como explicó Glaser: «No puedes ver lo que está del otro lado; las cosas aparecen y desaparecen constantemente, creando una tensión entre los personajes». Para filmar esta secuencia, el equipo también utilizó un tramo de la carretera en Borrego Springs, conocido como “La depresión de Texas”, y otras locaciones que fueron cruciales para momentos clave de la narrativa, incluyendo el enfrentamiento final entre Willa y Lockjaw.
Desafíos en la filmación
El editor de la película, Andy Jurgensen, también nominado al Óscar, destacó la meticulosidad del trabajo: «Paul tenía un guión gráfico y una lista de tomas definida, lo que facilitó la ensambladura de la secuencia final». Las locaciones, comentó Glaser, son vitales para la historia, a menudo elevándose al nivel de personajes en sí mismos. «Estas crean el ambiente, la paleta emocional y el sentido del lugar».
Glaser dedicó tiempo a recorrer California, explorando cerca de 200 locaciones desde el verde exuberante de Eureka hasta la árida desolación del desierto, una elección narrativa que refuerza la soledad y el peligro. «Aquí no hay nadie que te proteja o ayude; estás solo ante tu destino», reflexionó.
Escenas de gran impacto y reconocimiento
En retrospectiva, Glaser menciona que filmar la explosiva secuencia de apertura en la frontera con México presentó varios retos logísticos, sobre todo al buscar un lugar que representara el Club de los Aventureros de Navidad, conocido por su supremacismo. La imposibilidad de encontrar un sitio adecuado llevó al equipo a construir un set. Con todos estos elementos, ‘Una batalla tras otra’ se presenta en la 98ª gala de los Óscar como una de las favoritas para el premio a Mejor Película, marcando el potencial primer Óscar para Anderson, quien acumula 14 nominaciones a lo largo de su carrera. Aunque Glaser no se encasilla en las categorías tradicionales de la ceremonia, siente que su contribución es parte del ADN de la película: «Hay un pedacito de nosotros en ella», concluyó.
