Denuncia pública de Adriano
El reconocido futbolista Adriano, emblemático goleador del fútbol brasileño, ha alzado la voz tras enterarse de que su madre fue víctima de una estafa telefónica. En un contundente video compartido en sus redes sociales, el exdelantero emitió una clara advertencia dirigiéndose directamente al estafador que se hizo pasar por él.
Amenaza contundente
Adriano inició su mensaje afirmando: «Estoy acá para avisar algo muy serio. Mi madre acaba de depositar 15 mil y pico de reales en una cuenta de alguien que se hacía pasar por mí. ¡Mi madre! Con madres, abuelas y familia no se juega». En su relato, el exatacante explicó que el delincuente logró convencer a su madre de que había cambiado de número telefónico, afirmación que Adriano desmintió de forma rotunda.
Continuando con su mensaje, manifestó: «A ese sinvergüenza de ahí, mejor que lo devuelvas, porque te voy a perseguir como un demonio. Si no lo devolvés, ya vas a ver si no descubro quién sos. Vas a ver al mismo diablo bajar a la Tierra. Te doy 24 horas«. Las palabras de Adriano han generado un gran revuelo en las redes sociales.
La vida de Adriano
El futbolista, quien anotó 27 goles con la selección brasileña, ha tenido una destacada carrera en clubes como Inter, Fiorentina, Roma y Parma en Italia, así como en San Pablo, Corinthians, Flamengo y Athletico Paranaense. Tras su retiro del fútbol profesional, eligió regresar a Vila Cruzeiro, la favela de Río de Janeiro donde creció.
Reflexiones sobre su comunidad
En un escrito titulado Una carta a mi favela, Adriano expresó: «Vila Cruzeiro no es el mejor lugar del mundo; es mi lugar. Por eso sigo viniendo aquí. Aquí se me respeta de verdad. Aquí está mi historia. Aquí aprendí lo que es la comunidad».
Además, el exfutbolista no dudó en abordar su relación con el alcohol: «No me gustan las discotecas. Siempre voy al mismo sitio en mi barrio, el quiosco de Naná. Si querés conocerme, pasá por ahí. Bebo cada dos días, sí. (Y los demás días, también). ¿Cómo llega una persona como yo al punto de beber casi todos los días? Bebo porque no es fácil ser una promesa que sigue en deuda. Y es aún peor a mi edad».
