Inicio del paro general convocado por la CGT
El paro general que convocó la CGT en oposición a la reforma laboral a ser votada en el Congreso comenzó con un notable aumento de vehículos en las calles, mientras que el servicio de transporte público es escaso. En las principales paradas de colectivos y en el centro de trasbordo, se observan precarias filas y la mayoría de las dársenas vacías.
Escenario en la vía pública
Las primeras horas de la huelga se desarrollan con cortes de ruta en Avellaneda y en la subida del Puente Pueyrredón, lo que contrasta con un jueves normal. Aunque el grupo Dota anunció que prestaría servicio, la cantidad de unidades circulando es mínima, lo que se destaca especialmente en la zona del Puente La Noria, donde hay un agrupamiento de muchas unidades detenidas.
En Constitución, uno de los principales nodos de transporte de la ciudad, la estación del tren Roca está cerrada y las dársenas casi desiertas. Algunas líneas de colectivos operan, generando apuros a los pasajeros, como es el caso de las líneas 168 y 100, donde se empiezan a formar filas más largas.
La experiencia de los trabajadores
Martín Garzeti, quien trabaja en mantenimiento, esperó un colectivo durante más de una hora antes de decidirse a solicitar un auto de aplicación para regresar a su casa, ya que trabaja en turno nocturno. Por su parte, Arabela, empleada de Trenes Argentinos, optó por ir en bicicleta para evitar un posible descuento por inasistencias.
El camionero Hugo Gómez comentó que su viaje hacia Córdoba fue interrumpido en Santa Fe debido al paro. Al intentar regresar a su hogar en Florencio Varela, se encontró con dificultades para encontrar transporte, pues considera que usar un auto de aplicación es «muy caro».
Impacto en el comercio y la vida urbana
Las farmacias y cafés en los alrededores de la plaza Constitución permanecen cerrados a primeras horas, creando una atmósfera inusual. En contraste, la feria de abasto bajo la autopista sobre avenida Garay operó normalmente. Tomás, un vendedor de papas, indicó que llegó desde Avellaneda pagando cerca de $5.000 en Didi, considerablemente más que los $700 que cuesta el colectivo.
En el sector, Hugo Oscar, dueño de un puesto de diarios, afirmó que no dudó en asistir a trabajar, dado que su sustento depende de ello. Mientras tanto, algunos buenos oradores avisan que se prevé una convocatoria para marchar por la 9 de julio más tarde en la jornada.
El ambiente alrededor del Congreso
Hacia el Congreso, la situación se observa igualmente diferente. La Avenida de Mayo muestra numerosos comercios con persianas bajas y una notable reducción en la actividad, a excepción de algunos bares y restaurantes que continúan operativos. Kimei, trabajador de Buenos Aires City Bus, mencionó que su empresa solo está trabajando en cuatro paradas de las ocho habituales.
Mario, encargado de un edificio cercano, indicó que la presencia policial es evidente, aunque la recolección de basura ha sido suspendida durante el paro, dejando algunos contenedores desbordados. Los pocos comercios abiertos se limitan principalmente a kioscos y locales de comida.
Manifestaciones y movimiento ciudadano
A lo largo de la mañana comenzaron a aparecer grupos de manifestantes de agrupaciones de izquierda alrededor de la zona del Congreso, portando banderas del MST y el PTS. Alrededor de las 11:30, ya eran audibles ruidos de pirotecnia, y el número de manifestantes siguió creciendo.
Transporte público durante el paro
Las líneas de colectivos de la empresa DOTA que están operativas son las 7, 8, 9, 20, 21, 24, 25, 28, y varias otras, en total 70 líneas confirmadas. Sin embargo, otros servicios de diferentes empresas funcionan con limitaciones. Marcelo Pasciuto, director de DOTA, declaró que aunque las líneas operan regularmente, la línea 60 tiene un servicio reducido debido a que muchos choferes se adhirieron a la huelga.
