Una enfermedad erróneamente catalogada
Durante mucho tiempo, la psoriasis ha sido calificada incorrectamente como una afección «nerviosa», un término que, según los especialistas, no solo resulta inexacto, sino que puede entorpecer diagnósticos cruciales. El reconocido dermatólogo y profesor de la UBA, Ricardo Galimberti, explicó que esta condición es de origen genético y que aunque el sistema nervioso puede influir en su aparición, no es su causa principal. «Todavía muchas personas insisten en catalogarla como nerviosa, y es crucial evitar juicios no fundamentados», enfatizó Galimberti.
Más allá de la piel
La psoriasis no debe considerarse únicamente un problema cutáneo. Galimberti destacó que se trata de una enfermedad sistémica, la cual puede estar asociada a distintas comorbilidades, como la obesidad, la hipertensión, así como trastornos cardiovasculares o hepáticos. Por ello, insistió en la relevancia de un diagnóstico precoz que no solo aborde la patología principal, sino que también evite que estas afecciones asociadas se agraven.
Proceso de diagnóstico
El diagnóstico de la psoriasis es generalmente clínico y no invasivo, aseguró el especialista. «No es necesario realizar una biopsia de piel; un simple raspado permite confirmar la enfermedad», añadió. Normalmente, las consultas provienen de pacientes que ya presentan síntomas visibles o molestia continua.
¿Qué es la psoriasis y cómo se trata?
Desde un enfoque biológico, Galimberti caracterizó la psoriasis como una condición de carácter proinflamatorio y autoinmune, regulada por el linfocito T, al que describió como «el director de orquesta» del sistema inmunológico. Además, subrayó que no es contagiosa y posee un patrón recesivo, manifestándose en diversos grados de severidad, lo que puede incluir el afectamiento de áreas de flexión o, en casos más severos, de áreas más extensas.
Tratamientos actuales
Galimberti manifestó claramente su opinión sobre algunos tratamientos: «Aplicar film o crema son métodos convencionales sin sustento clínico». En la actualidad, las opciones más efectivas son las terapias biológicas, como los anticuerpos monoclonales, que se fundamentan en avances en biología molecular. Sin embargo, advirtió que uno de los principales desafíos es la toxicidad financiera de estos nuevos medicamentos. Aunque están disponibles en Argentina, su acceso puede depender de la cobertura de obras sociales, aseguradoras de salud o del propio Estado.
