EE.UU. y Venezuela: Tensiones crecientes
El secretario de Estado Marco Rubio declaró recientemente que la administración Trump está dispuesta a utilizar la fuerza para garantizar que la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, colabore de manera efectiva con Estados Unidos. A pesar de esta postura, Rubio expresa su esperanza de que el interés propio de Rodríguez impida que se llegue a tal extremo, llevándola a avanzar en los principales objetivos de EE.UU.
Compromisos de Rodríguez y operación anterior
Según declaraciones de Rubio, Rodríguez ha mostrado su disposición a abrir el sector energético venezolano a las empresas estadounidenses, ofreciendo acceso preferencial a la producción y sugiriendo que las ganancias por ventas de petróleo se destinen a la compra de bienes de EE.UU. Estas declaraciones se realizaron durante una audiencia con legisladores, que marcó la primera aparición pública de Rubio en el Congreso desde el complejo operativo de EE.UU. en Caracas, que condujo a la captura del ex presidente Nicolás Maduro el 3 de enero.
Rubio elogió la operación, señalando que fue un esfuerzo de cumplimiento de la ley que se llevó a cabo sin que se registraran muertes entre las fuerzas estadounidenses. Maduro, por su parte, enfrenta múltiples cargos de narcoterrorismo y se declara inocente mientras permanece en una prisión en Nueva York.
Críticas y posicionamiento del gobierno
Las críticas han surgido por parte de legisladores demócratas, quienes calificarían el operativo como un acto de guerra ilegal que eludió el consenso del Congreso, lo que podría llevar a EE.UU. a un compromiso prolongado para la reconstrucción de Venezuela. En sus declaraciones a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio subrayó: «Estamos preparados para usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan. Nuestra esperanza es que esto no sea necesario, pero nunca rehuiremos nuestro deber con el pueblo estadounidense y nuestra misión en este hemisferio”.
Incremento de la presencia militar y advertencias
Durante la segunda mitad del año pasado, EE.UU. incrementó su presencia de fuerzas en las aguas circundantes a América Latina, llevando a cabo operaciones que interceptaron embarcaciones vinculadas a cárteles de la droga. A pesar de ello, un enfoque reciente por parte de Trump se ha centrado en la industria petrolera de Venezuela, acusando a su gobierno de robar activos estadounidenses y promoviendo un acuerdo que permitiría el envío de hasta 50 millones de barriles de petróleo a EE.UU. en beneficio común.
Además, EE.UU. ha interceptado en al menos siete ocasiones petroleros que se dedicaban a la exportación de crudo venezolano, intensificando su ofensiva contra una flota clandestina que transporta petróleo sancionado.
Postura de Rodríguez y el panorama actual
Esta semana, Rodríguez manifestó que Venezuela ya no tolera la interferencia de EE.UU., especialmente en un contexto donde el gobierno enfrenta un creciente descontento entre sindicatos y partidos de izquierda por las reformas en la industria petrolera. A pesar de que la administración Trump resalta los vínculos entre el narcotráfico y la industria del fentanilo, datos indican que esta última se produce en México, dejando a Venezuela como una simple ruta para el tráfico de cocaína. Esto ha llevado a varios demócratas a cuestionar la verdadera motivación detrás de la campaña, señalando que probablemente se centra en el petróleo.
Trump, poco después de la captura de Maduro, anunció planes para colaborar con Rodríguez, quien fue vicepresidenta del líder derrocado durante más de siete años, en lugar de la líder opositora de renombre María Corina Machado. Sin embargo, Trump también ha mantenido diálogo con Machado, a quien recibió en la Casa Blanca para almorzar, expresando estar «muy, muy impresionado». Durante este encuentro, Machado le obsequió su medalla del Premio Nobel de la Paz 2025.
El secretario Rubio planeaba reunirse con Machado en el Departamento de Estado el mismo día de la audiencia.
