La visión de un productor argentino
El documental «Melania» cuenta con la producción de Fernando Sulichin, un reconocido argentino que se presentó en el Kennedy Center de Washington -ahora conocido como Trump Kennedy Center- el pasado jueves y que debutará este viernes en 1.400 salas de Estados Unidos y en 30 países, incluyendo Argentina. Sulichin se reunió con el medio en un elegante hotel frente a la Casa Blanca en una mañana helada, a pocos días del lanzamiento global de su proyecto, el cual considera un gran desafío.
Sulichin llegó a Estados Unidos en los años 80 para estudiar Arquitectura, pero su trayectoria lo llevó hacia la producción cinematográfica. En su carrera ha trabajado en 25 películas, entre ellas Malcolm X, Babel y Spring Breakers, además de realizar documentales sobre destacados líderes mundiales como Fidel Castro, Hugo Chávez y Vladimir Putin.
Un productor con experiencia
Tuvo la oportunidad de colaborar con figuras de renombre como Oliver Stone, David Lynch y Sean Penn, y logró convencer a Nelson Mandela para que formara parte de uno de sus proyectos. Además de su carrera en el cine, es filántropo y dirige fundaciones humanitarias junto a Lynch y Penn, siendo nombrado Caballero de la Legión de Honor de Francia.
«Siempre fui visto como el especialista o el creador de este nicho de los grandes documentales y por eso cuando el director Brett Ratner necesitaba un socio para el proyecto de Melania, me buscó a mí por mi reputación y experiencia», comentó Sulichin, quien produce el proyecto junto a Ratner y la primera dama.
El documental fue adquirido por Amazon por 40 millones de dólares, además de otros 35 millones destinados a marketing.
Reflexiones sobre el proyecto
Sobre su selección para un proyecto del lado opuesto del espectro político, Sulichin afirma: «Se me trata de vincular con el extremo o con el otro, pero la verdad es que yo no tengo que ver con un trabajo presidencial. Lo único que puedo hacer es ver al sujeto como sujeto, no derecha ni izquierda. Me parece que ahora esto de derecha e izquierda es muy bobo».
Acerca de los objetivos del documental, destacó: «Lo que hacen estos documentales es cortar la visión de los periódicos mundiales que tratan de demonizar o poner una agenda que no tiene nada que ver con el sujeto». Esto permite mostrar una faceta más humana de las figuras retratadas.
Sulichin señala que trabajar en «Melania» es un desafío, dada la premisa de cambio que representa la administración Trump: «La gente tiene la oportunidad de preguntarle cosas y no recibir respuestas de un piloto automático».
La experiencia con Melania Trump
En relación a Melania, el productor la describe como una persona admirable con «valores muy fuertes y una ética de trabajo muy dura». También reveló: «Ella entiende, rectifica, tiene la cabeza abierta, no le vendés vidrio, no come vidrio y está muy preparada». Añadió que es «muy atenta a los detalles humanos» y subrayó su excelente manejo del idioma y la cultura.
Sobre la participación del presidente Trump en el proceso, Sulichin aclara que no intervino en la creatividad o el desarrollo del proyecto, aunque idóneamente estuvo presente: «Lo ves todo el tiempo entrando y saliendo de la película, con su carisma y su personalidad fascinante».
Una mirada hacia el futuro
Sulichin concluye: «Estamos en un momento de cambio mundial. Lo que él dice que va a hacer, lo hace, incluso a las 3 o 4 de la mañana. Creo que el mundo no se divide más entre izquierda y derecha, se divide entre pragmatismo e idealismo». Desafía a la audiencia a dejar de lado la polarización y avanzar juntos como sociedad.
