Home Sociedad Restos de San Francisco de Asís son exhibidos a 800 años de su fallecimiento

Restos de San Francisco de Asís son exhibidos a 800 años de su fallecimiento

Restos de San Francisco de Asís son exhibidos a 800 años de su fallecimiento

Exhibición de los restos de San Francisco de Asís

Reconocido como el santo más popular de Italia y de gran renombre en el mundo católico, San Francisco fue canonizado dos años después de su muerte, un fenómeno conocido como «a furor di popolo». Desde hoy, sus restos están siendo expuestos en la basílica de Asís, la ciudad de Umbria donde nació en el invierno de 1181. La demanda ha sido alta, con 400,000 reservaciones ya registradas.

El 3 de octubre de 1226, San Francisco falleció a la edad de 44 años. Su gran impacto en la sociedad italiana fue evidente, y por ello el Papa Gregorio IX lo canonizó apenas dos años después de su deceso. A pesar de su pequeña estatura y su carácter a veces difícil, su humanidad y bondad le ganaron un lugar especial en el corazón de muchos.

La influencia perdurable de San Francisco

El actual Papa, Jorge Bergoglio, es el primer pontífice en adoptar el nombre de Francisco en honor al santo. Tras su muerte en Roma el 25 de abril de 2025, él mismo había promovido la idea de exponer los restos del «Pobrecito de Asís», un deseo que ahora se ha hecho realidad.

Se espera que hasta finales de marzo, cuando finalice la exposición, más de 400,000 fieles acudan a rendir homenaje a sus restos. San Francisco, hijo de un comerciante de telas, tuvo una infancia privilegiada que cambió tras participar en una guerra contra Perugia, lo que lo llevó a pasar un año en prisión. Este encarcelamiento alteraría el rumbo de su vida.

Cambio de vida y legado espiritual

Fue tras su liberación que comenzó una profunda crisis espiritual, la cual lo llevó a renunciar a sus riquezas y adoptar un estilo de vida de pobreza y mendicidad. Según los relatos, recibió una visión en San Damiano, donde se le instaba a «reparar su iglesia». En 1205, abandonó su carrera militar para dedicarse a la restauración de la Iglesia de San Damiano, usando incluso el dinero de su padre.

Francisco renunció públicamente a sus bienes, abrazando una vida ascética. Su primer milagro, el amansamiento de un lobo en Gubbio, se convirtió en una leyenda que acompañó a su figura. Atrajo a numerosos seguidores, formando la Orden de los Franciscanos en 1209, caracterizada por su total pobreza.

Obras y reconocimientos

Su fama creció rápidamente mientras viajaba por Italia y, en 1219, realizó dos viajes a Tierra Santa. Entre sus obras destaca el Canto de las Criaturas y la creación del primer pesebre viviente en 1223 en Greccio. Su profundo amor hacia el medio ambiente y los animales lo llevó a ser venerado como su patrono. En Italia, el 4 de octubre se celebra su festividad nacional.

San Francisco dejó este mundo el 3 de octubre de 1226, siendo canonizado dos años después. En 1939, el Papa Pío XII lo proclamó patrono de Italia, junto con Santa Catalina de Siena.