Un mundo incierto
La reciente escalada bélica entre Estados Unidos, Irán e Israel ha puesto en jaque la economía global, generando mercados volátiles, incrementos en el precio del petróleo y una creciente búsqueda de activos de refugio. En este contexto, Ricardo Dessy, economista de Citibank en Nueva York para América Latina Sur, advirtió sobre un fenómeno que podría ser incluso más perjudicial que los aumentos en las materias primas o la inestabilidad financiera: la incertidumbre.
Impacto de la incertidumbre en el mercado
Dessy declaró en Infobae En Vivo que el verdadero desafío no es tanto el costo de los activos, sino la falta de un panorama claro. «La incertidumbre es peor que malo. Cuando algo es malo, pero sabes qué hacer, puedes diseñar un plan de acción. Cuando no sabes cuándo ni dónde termina, lo que viene es parálisis», explicó.
El economista enfatizó que el choque de incertidumbre tiene un impacto inmediato en el mercado de capitales. «Las decisiones financieras se toman con una elasticidad casi instantánea y cambian al ritmo de las noticias. Eso es volatilidad», afirmó, añadiendo que la inflación se puede describir como una incertidumbre constante.
En los últimos días, el petróleo Brent ha visto un aumento, alcanzando los USD 80 por barril, mientras que el oro, tradicional refugio de valor, también ha escalado. Para Dessy, estos movimientos no solo reflejan precios, sino el estado de ánimo de los inversores. «Cuando sube el oro, significa que hay miedo en el mercado. Es una cobertura ante lo incierto», indicó.
Consecuencias del conflicto en Medio Oriente
En relación a Medio Oriente, Dessy explicó que el conflicto impacta de manera directa en economías como Qatar o Arabia Saudita, que en años recientes habían impulsado sectores como el turismo y los servicios para reducir su dependencia del petróleo. En este marco, destacó que los ataques a la infraestructura estratégica afectan este proceso. «Eso pone en juego el temor hacia el turismo. Afecta el crecimiento económico que estaban desarrollando», subrayó.
Además, advirtió que, aun si el conflicto se estabiliza, el impacto sobre la confianza no se revertirá de inmediato y puede prolongarse en el tiempo.
Argentina como
zona de paz
En este contexto global, Dessy afirmó que América del Sur adquiere una nueva relevancia. «Cuando el mundo entra en guerra, lo primero que hacen las naciones ricas es asegurarse alimentos y energía, que son factores indispensables”, explicó. Detalló que Estados Unidos, China y Europa buscan diversificar sus proveedores estratégicos, evitando depender de un único origen.
Argentina, resaltó, posee capacidad ociosa en alimentos y energía, además de recursos como litio, cobre, oro, petróleo y gas. «Es una situación privilegiada», afirmó.
Dessy añadió que este reposicionamiento se evidencia en ciertos acuerdos comerciales que mostraban estancamiento durante años, como el del Mercosur con la Unión Europea y otro firmado por Argentina con Estados Unidos. En este sentido, comentó que al evaluar decisiones de inversión a largo plazo, ha surgido un nuevo factor: el concepto de zona de paz. «Puede sonar romántico, pero tiene peso», indicó.
El economista también se refirió al sector privado argentino, destacando que no se debe subestimar a los empresarios locales. «Siempre han enfrentado cambios de reglas, impuestos y regulaciones, y aun así han sobrevivido”, afirmó. Añadió que si las mismas condiciones de operación aplicaran en Australia, Estados Unidos o Alemania, los índices de pobreza se dispararían al 80%.
En su opinión, el cambio que atraviesa el país refleja una transformación en cómo operará el sistema productivo. «Es un cambio en la formación de precios y en la distribución de recursos, moviéndose de un vínculo centrado en el regulador hacia uno que vuelve a enfocarse en el consumidor», concluyó.
