Nueva estrategia en la industria azucarera
En un período de menos de seis meses, Santiago Blaquier ha dado pasos significativos en un proceso sin precedentes dentro del sector azucarero argentino: la formación de un centro de producción propio en Tucumán, la principal provincia cañera, en paralelo a Ledesma, empresa en la que es accionista y que está bajo el control de su familia desde hace más de un siglo.
Luego de formalizar la compra del Ingenio Concepción a finales del año pasado, ahora el empresario se encuentra en negociaciones para adquirir el Ingenio La Trinidad, situado en el sur tucumano, por un monto cercano a los 40 millones de dólares. Esta transacción cuenta con una carta de intención firmada y se encuentra en proceso de auditoría, llevándose a cabo a través de Ingenios de Tucumán SA, sociedad constituida por Blaquier tras su renuncia al directorio del grupo jujeño en diciembre.
Impacto en la economía local
De llevarse a cabo, este nuevo holding incluirá dos de los complejos de producción de azúcar y alcohol más importantes de la región, con una capacidad de molienda de 5,5 millones de toneladas al año y la posibilidad de generar alrededor de 1.600 empleos directos. Esto facilitaría la creación de un corredor industrial continuo en el corazón del principal clúster azucarero del país.
No se debe subestimar la magnitud de la operación: Tucumán representa más del 60% de la producción de azúcar en Argentina y cuenta con la infraestructura, proveedores y logística adecuadas para este tipo de negocio.
Características del Ingenio La Trinidad
Ubicado en Chicligasta y en manos de Ricardo Sixto Ansonnaud, el Ingenio La Trinidad reportó una molienda de 1,82 millones de toneladas de caña en la campaña 2025, produciendo más de 35 millones de litros de alcohol hidratado. Este ingenio cuenta con una destilería activa y ha incorporado recientemente generación solar para su autoconsumo.
El Ingenio Concepción, adquirido previamente, aporta entre 3,3 y 3,4 millones de toneladas y ofrece un complejo diversificado que incluye azúcar, alcohol, bioenergía y sus derivados. La proximidad entre ambos establecimientos, situados en el este y sur de Tucumán, permite optimizar la logística de caña, así como los servicios industriales y el suministro energético, lo que reduce costos estructurales.
Contexto del mercado
La estrategia de compras de Blaquier apunta a consolidar la oferta en la fuente de producción en lugar de dispersarse en diferentes provincias. A diferencia de los grandes grupos tradicionales que tienen ingenios en varias regiones, el enfoque de Blaquier se centra en la densidad territorial dentro del principal polo productivo del país, imitando modelos de concentración observados en Brasil o Centroamérica.
El marco societario del nuevo conglomerado refuerza el enfoque personal del proyecto. Ingenios de Tucumán fue establecida sin lazos con Ledesma y tiene a Martín Franzini, ex director del negocio de Azúcar y Alcohol del grupo jujeño, como socio operativo y gerente general. Esta separación formal evita conflictos de gobernanza y permite expandirse en el mismo sector donde su familia ha liderado históricamente.
Esta expansión también refleja la transición que comenzó con Desdelsur, la agroexportadora salteña de la cual Blaquier es socio desde 2022, llevándolo a adoptar un perfil inversor más propio en el ámbito agroindustrial. Aunque Desdelsur le proporcionó una base agrícola y de exportación, Ingenios de Tucumán ahora integra el eslabón industrial azucarero, completando la cadena desde la producción primaria hasta los biocombustibles.
Desafíos para Ledesma
El crecimiento de Blaquier se da en un momento de dificultades económicas para Ledesma. En el semestre cerrado el 30 de noviembre de 2025, la empresa reportó una pérdida neta de $24.943 millones, afectada por resultados financieros negativos en un contexto de altas tasas de interés y devaluación. En su ejercicio anual que finalizó en mayo de 2025, la compañía ya había reportado una pérdida neta de $25.178 millones, un marcado contraste con las ganancias de $56.186 millones del año anterior.
Además, Ledesma enfrenta un proceso de ajuste operativo en su segmento azucarero, que incluye recortes de costos y reestructuración productiva luego de varios años de márgenes reducidos. Observadores del sector señalan que el modelo de ingenio integrado de Jujuy afronta desafíos logísticos y competitivos en comparación con el clúster tucumano, que se encuentra más próximo a puertos y proveedores. Aunque la compañía ha indicado mejoras en eficiencia y una leve recuperación de precios del azúcar hacia el final del periodo, su negocio continúa condicionado por los costos financieros y la volatilidad macroeconómica.
Un nuevo orden en la industria azucarera
Esto explica, en parte, la oportunidad que ven los nuevos inversores en Tucumán: activos disponibles, costos relativamente más bajos y un potencial de recomposición de márgenes si el precio de azúcar y bioetanol acompaña. La expansión de Blaquier introduce una dualidad única en el mapa azucarero de Argentina: la coexistencia de dos plataformas industriales vinculadas a la misma familia, pero operativamente independientes y geográficamente separadas. Ledesma se encuentra anclada en Jujuy mientras que Ingenios de Tucumán se centra en el principal polo de caña.
En términos de escala, este nuevo grupo podría ubicarse rápidamente entre los mayores actores del país en términos de molienda, mientras que Ledesma sigue siendo un líder histórico en integración vertical y diversificación (papel, frutas, energía). La principal diferencia radica en los modelos territoriales: uno se fundamenta en un complejo integrado en el norte de Jujuy y el otro busca la concentración dentro del clúster tucumano.
Las interpretaciones en el sector sugieren que esta dinámica anticipa una etapa de consolidación: menos ingenios, más grandes y con mayor integración en bioetanol y energía. Si la compra de La Trinidad se concreta en las próximas semanas, Blaquier habrá establecido, en un breve lapso, un sistema azucarero propio con una masa crítica en la principal región productora del país, formando un polo territorialmente concentrado, industrialmente integrado y societariamente independiente de la histórica empresa familiar. Esta configuración no solo reorganiza el panorama del sector, sino que simboliza un cambio generacional en la estrategia de una de las familias empresariales más influyentes en el agro argentino: por primera vez, la expansión en el sector azucarero se produce fuera de Ledesma.
