Un talento precoz en el sector ganadero
«Quiero comprar un terreno y empezar a sumarle animales» es una afirmación que podría proceder de un empresario consolidado, pero en realidad, proviene de India Becerra, una niña de siete años de Vicuña Mackenna. Su notable destreza para entender y manejar precios de hacienda ha resonado en el entorno ganadero, convirtiéndola en la sensación del momento.
Un entorno familiar influyente
India es hija de Pablo Becerra, un trabajador de una firma consignataria, y Paulina Casari, ingeniera agrónoma. La historia de esta joven refleja la influencia del mundo rural en la educación de las nuevas generaciones. La adquisición de hacienda se lleva a cabo bajo la supervisión de sus padres, en un contexto de aprendizaje y desarrollo.
Recientemente, India ha solicitado adquirir tres lotes de ternera y un lote de vaca Holando, como mencionó en una entrevista para Canal Ganadero. En los remates ganaderos del sur de Córdoba, su participación ha destacado, ya que sigue cada lote con atención y aporta con asertividad cuando es necesario.
Dedicación y pasión en su día a día
La rutina de India se divide entre la escuela, actividades deportivas y el campo. Su jornada incluye doble turno escolar, clases de equitación y visitas regulares a los corrales familiares. Para ella, los fines de semana son sagrados; viernes y sábado son días dedicados al campo. Allí, interactúa con los caballos, colabora en el movimiento de hacienda y explora los lotes.
«No le enseñamos de manera formal. Ella escucha, pregunta y está atenta”, afirmó Paulina, su madre. El momento determinante en su incipiente carrera llegó cuando India comenzó a expresar sus conocimientos de forma verbal, mencionando precios de mercado con sorprendente confianza.
Un negocio en crecimiento
Durante una subasta, India realizó la compra de un lote de 12 terneros Jersey, que suelen tener una demanda más baja. Aluot competencia, decidió avanzar con la adquisición a un precio de $650.000 por animal. Este acto no solo reflejó su iniciativa, sino también su capacidad para identificar oportunidades de negocio.
Según sus padres, ella tiene un enfoque práctico: «Lo hace dentro de lo que sabemos que es negocio. No hace locuras”, señaló Paulina. En los remates, su presencia ya ha generado un ambiente de complicidad, haciendo que algunos vendedores adapten el ritmo para permitir que India participe activamente.
Empatía y valores en el campo
Aparte de su habilidad con los números, India muestra una gran sensibilidad hacia los animales. «En casa, mis favoritos son los perros; pero disfruto alimentando a los terneros y ensillando a los caballos», compartió. Su padre, Pablo, destacó que ella se preocupa profundamente por el bienestar animal y no duda en actuar si presencia maltrato, mostrando una empatía combinada con un carácter fuerte.
En una ocasión, decidió adquirir terneros porque notó que estaban «tristes y no los quería nadie». Esta capacidad de decisión resalta su personalidad definida. India no solo tiene claro su futuro, sino que ya proyecta cómo quiere gestionar su propio campo: «Primero hay que hacer un galpón, una casa, un quincho, una pileta para refrescarte y un asador».
Un futuro prometedor
Pablo enfatizó que India comprende el proceso de negocio: ahorrar, invertir y crecer gradualmente. Su alrededor familiar refuerza esta visión, dándole responsabilidades y recompensas que ella ahorra para comprar su propio ganado, incluyendo terneros, caballos y ovejas. La infancia de India está marcada por una conexión profunda con el campo, donde las pantallas quedan a un lado mientras ella se sumerge en el aprendizaje práctico.
El panorama es claro: a pesar de ser una niña, su vida cotidiana incorpora no solo estudios y diversión, sino también remates, decisiones de compra y un creciente proyecto productivo. En su camino por el mercado, India espera un día participar y dirigir el Mercado Agroganadero de Cañuelas.
