Un incidente reprochable en el Santiago Bernabéu
La polémica se desató cuando la imagen de un aficionado del Real Madrid, identificándose como Antonio Gálvez, realizando repetidamente el saludo nazi antes del partido contra el Benfica en la Champions League comenzó a circular. Este gesto inaceptable fue capturado por las cámaras oficiales y se volvió viral rápidamente. En respuesta a este acto, el club anunció su expulsión inmediata y el inicio de un procedimiento disciplinario, describiendo el gesto como una incitación a la violencia y el odio.
Reacción del club y detalles del incidente
El Real Madrid C. F. emitió un comunicado en el que condenó el acto, afirmando que habían solicitado urgentemente al departamento de disciplina del club que comenzara un procedimiento de expulsión. “Este socio fue localizado por los miembros de seguridad del club instantes después de que apareciera en la retransmisión y fue expulsado inmediatamente”, señaló.
El club dejó claro su rechazo a este tipo de comportamientos, subrayando su compromiso con los valores de la sociedad.
La defensa del aficionado
Sin que el escándalo se apaciguara, Gálvez decidió hablar y grabó un video en el que intentó justificar su conducta, presentándose como una víctima de una sobra reacción colectiva. “Yo normalmente cuando voy al fútbol hago diferentes gestos”, explicó, restando importancia a lo sucedido y describiéndolo como parte de una rutina excéntrica.
En su defensa, el implicado argumentó que no tenía intenciones ideológicas y trató de desacreditar la acusación citando su vida personal: “Los nazis no se juntan con negros, no se juntan con maricones, no se visten de mujer”. Afirmó tener dos hijos negros adoptados e hizo alarde de su círculo social y elecciones personales, intentando desmentir los lazos que lo podrían unir a las ideologías que simboliza el saludo, lo que resultó ser un intento fallido de minimizar el significado histórico de su gesto.
Una defensa controvertida
Gálvez continuó su declaración afirmando que hasta el día anterior creía que “nazi” era una marca de ginebra, lo que solo sirvió para trivializar aún más la situación. Su tono fue desafiante, sugiriendo que hablaría con miembros del club sobre su expulsión, insinuando que “el club no me echa”. Sin embargo, reconoció que debía haber consecuencias para su comportamiento.
Finalmente, cerró su intervención con una nota de ironía, diciendo: “Me han proponido para echarme del club, ya está”.
La postura del Real Madrid y el futuro del aficionado
A pesar de las justificaciones de Gálvez, el Real Madrid mantuvo su posición firme, reafirmando su rechazo a actos que incitan a la violencia y enfatizando que el aficionado fue expulsado rápidamente tras el incidente. Con ello, la posibilidad de una sanción de por vida como socio se presenta como el desenlace más probable de este insólito caso.
