Preocupación en la capital francesa
Los habitantes de París se sienten cada vez más nerviosos ante la proximidad de una guerra que podría afectar a Europa. Ayer, durante un discurso del presidente Emmanuel Macron sobre la postura francesa en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, las calles parisinas lucían desiertas. Los restaurantes y bares estaban casi vacíos, mientras que más de veinte taxis aguardaban por pasajeros ausentes.
Las sirenas resonaban en la ciudad, un signo de la intensa actividad policial, con patrullas militares del dispositivo Vigipirate también visibles. Espacios emblemáticos como el Café Flore, tradicional centro de reunión de la intelectualidad francesa, carecían de turistas, y la brasserie Lipp se asemejaba a un desierto.
En el café Armani, ubicado en el St Germain des Prés, apenas tres mesas estaban ocupadas a esa hora. «La gente tiene miedo a salir. Estas noticias de la guerra los intimidan, los asustan. Temen atentados. También sienten que hay incertidumbre, que deben ahorrar porque el futuro es difícil de adivinar», comentó David, un mozo con larga trayectoria en el establecimiento.
Efectos en la vida cotidiana
Aquellos que decidieron salir estaban comiendo rápido y comentaban entre ellos sobre el creciente costo de la energía y su repercusión en la vida diaria. En varias estaciones de servicio de París, se formaban largas filas de coches que buscaban repostar, ante el temor de que el combustible pudiera escasear.
Repatriación de franceses en el Golfo Pérsico
Actualmente, hay al menos 400.000 franceses en el Golfo Pérsico, y el gobierno ha tomado la decisión de iniciar la repatriación de aquellos que lo deseen. En primera instancia, se priorizará a los enfermos, ancianos y familias. «Nos preparamos para fletar vuelos para que las personas más vulnerables, aquellas que merecen asistencia, puedan beneficiarse de ellos si es necesario», declaró el canciller Jean-Noël Barrot a BFMTV, aunque no detalló cuántas personas estarán involucradas en este proceso.
Según el ministro de Asuntos Exteriores, actualmente hay aproximadamente 400.000 ciudadanos franceses en los países en conflicto, incluyendo a quienes tienen doble nacionalidad. Hasta ahora, unos 25.000 ciudadanos han contactado al ministerio. Se solicita a todos los franceses registrarse «para que puedan ser localizados».
Las medidas varían conforme a las diferentes naciones implicadas. «Hemos desplegado equipos consulares en las fronteras de Israel, Egipto y Jordania, facilitando así el paso terrestre para aquellos que desean salir y tomar un vuelo desde Egipto o Jordania», explicó el ministro. Los ciudadanos franceses que se encuentren en los Emiratos Árabes Unidos también podrán salir a través de las fronteras de Omán y Arabia Saudita, donde su espacio aéreo permanece abierto por el momento.
- Se están evaluando opciones para los vuelos.
- Los ciudadanos franceses tendrán acceso a vuelos comerciales donde París ha reservado bloques de asientos, además de considerar vuelos civiles y solicitar aviones del gobierno francés.
Respecto a las personas más vulnerables, las misiones diplomáticas y consulares, en colaboración con el ministerio, están creando listas para que puedan regresar a Francia con prioridad.
Incertidumbre económica
Dada la inestabilidad económica provocada por el conflicto en Oriente Medio, el ministro de Economía y Finanzas, Roland Lescure, anunció la creación de una unidad de crisis que se reunirá diariamente. Su propósito será monitorear la evolución de los mercados financieros, indicadores económicos y, por supuesto, mercados energéticos. Sin embargo, el ministro aseguró que «no existe riesgo de escasez de suministro a corto plazo» en Francia, ni de gas ni de gasolina.
