Un cierre inesperado tras casi una década de operación
Beer Market, que se había posicionado como una de las propuestas más innovadoras en el sector de retail de bebidas en Argentina, ha cerrado sus 20 locales, dejando atrás un trayecto de casi diez años. Inspirada en el modelo de los «liquor stores» estadounidenses, la cadena buscó transformar hábitos de consumo y modernizar un segmento dominado por vinotecas y almacenes tradicionales.
Fin de una era
La compañía, que operaba bajo la razón social Distribuidora BTL SRL, fue uno de los pioneros en la distribución de bebidas y alimentos en el país. El cierre abarcó aproximadamente 20 sucursales en Capital Federal y el conurbano bonaerense. En su apogeo, Beer Market contaba con dos centros de distribución y empleaba cerca de 90 trabajadores.
Un abrupto desenlace
El final llegó de manera repentina. En cuestión de días, la red comercial dejó de operar y la página web oficial quedó fuera de servicio. Detrás de este cierre se oculta una grave crisis financiera, con 40 cheques rechazados que suman más de $191 millones, y una deuda bancaria que supera los $1.900 millones, donde gran parte de los pasivos están clasificados como de riesgo elevado.
Una advertencia que pasó desapercibida
Un año atrás, uno de los fundadores, Axel Sangiacomo, celebraba en redes sociales el noveno aniversario de la apertura de Beer Market. Recordaba el recorrido de la empresa desde su primera venta, destacando que contaba con 20 locales y dos centros de distribución. En aquella ocasión, Sangiacomo señalaba las complicaciones de mantener un proyecto empresarial en un contexto político y económico complicado, comentando: «Argentina es muy desafiante«.
Sin embargo, a los cinco meses de ese post, Sangiacomo anunció su salida de la empresa. La dirección pasó a ser asumida por Ariel Krug, en un entorno ya marcado por tensiones operativas y financieras.
La crisis financiera y sus consecuencias
Los problemas financieros culminaron en el cierre total de la compañía. Distribuidora BTL SRL tiene una deuda catalogada en situación 4 (alto riesgo de insolvencia) que supera los $745 millones, originada por créditos con Banco Supervielle, Banco Provincia y Bank of China. Además, enfrenta deudas en situación 3 (con problemas) por alrededor de $300 millones con Banco Macro y Banco Galicia.
Asimismo, tiene pasivos en situación 2 (con seguimiento especial) que superan los $320 millones, relacionados con Banco Santander y Banco Nación. En total, su pasivo bancario excede los $1.900 millones, sin incluir otras obligaciones comerciales o laborales por venir.
Finalmente, algunos empleados desvinculados señalaron que la empresa se niega a pagar las indemnizaciones conforme a la normativa laboral. Al parecer, la compañía ha alegado que está iniciando un proceso preventivo de crisis para negociar pagos reducidos, lo que ha generado un nuevo foco de conflicto en medio del cierre de operaciones.
