Una tragedia que marcó tres décadas
El 5 de febrero de 1996, una escultura de hierro se colapsó sobre Marcelita Iglesias, una niña de tan solo seis años, mientras disfrutaba de una excursión en el Paseo de la Infanta, junto a la colonia de vacaciones del Banco Hipotecario. Este trágico suceso resultó en su muerte y dejó a sus padres anhelando justicia.
El trágico incidente ocurrió en Palermo, en un espacio que posteriormente fue rebautizado como Paseo Marcela B. Iglesias en honor a la pequeña. En el momento del derrumbe, otras dos menores también fueron heridas, aumentando el impacto de esta tragedia.
Esperando justicia
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se pronunciará hoy sobre el caso, en específico a las 17:30 hora local, cuando se espera que se emita una sentencia en relación a la demanda presentada por los padres de Marcelita, Eduardo Iglesias y Nora Ribaudo.
- La acusación destaca la «responsabilidad internacional del Estado argentino por la violación de los derechos a la vida, a la integridad personal, a la protección de la niñez, a las garantías judiciales y a la protección judicial por el fallecimiento de Marcela Brenda Iglesias Ribaudo».
- Además, se critica la impunidad en la investigación del incidente.
Irregularidades en la obra
Inicialmente, la investigación se centró en Danilo Dazinger, el escultor responsable, y se extendió a otros implicados, incluyendo a Lowenstein y Diana Lía de Lowenstein, dueños de la Galería Der Brücke, junto con Nelly Perazzo, coordinadora del concurso de la escultura, y tres ex funcionarios por homicidio y lesiones culposas.
Entre las razones que podrían favorecer el fallo a los padres de Marcelita, destacan las evidentes irregularidades en la estructura y la instalación de la obra, así como las medidas de seguridad deficientes. La escultura, que aplastó a la niña y causó su muerte instantánea, pesaba más de 200 kilos.
El expediente presentado ante la CIDH revela que la «estructura metálica estaba en estado de oxidación y corrosión; estaba sujeta en solo dos extremos con un único punto de soldadura y no se había asegurado correctamente, teniendo en cuenta su considerable peso».
A medida que se acerca la hora de la sentencia, los padres de Marcelita permanecen expectantes, con la esperanza de que la CIDH reconozca la responsabilidad del Estado argentino por las irregularidades en este caso, que ha llevado a su familia a luchar por justicia durante más de 30 años.
