Home Sociedad Luis Escobedo: del soldado a ídolo del fútbol tras la Guerra de Malvinas

Luis Escobedo: del soldado a ídolo del fútbol tras la Guerra de Malvinas

Luis Escobedo: del soldado a ídolo del fútbol tras la Guerra de Malvinas

Un camino de resistencia y fútbol

Luis Alberto Escobedo, un verdadero símbolo de resiliencia, ha vivido una vida marcada por eventos que parecen sacados de un guion. A tan solo 19 años, mientras se destacaba como una joven promesa del fútbol en Argentina, se vio obligado a dejar su sueño por unirse a la lucha en la Guerra de Malvinas como parte de la Compañía de Comunicaciones. Durante 70 días, fue enviado a las islas sin experiencia previa en combate, con poco conocimiento sobre armas y sumido en una incertidumbre que lo alejaba de su hogar.

Nacido en Santiago del Estero y criado en los humildes potreros de Ingeniero Budge, Escobedo tuvo una carrera dura pero exitosa en el fútbol argentino. Jugó en diez equipos y se convirtió en una figura icónica también en el fútbol chileno. A pesar de haberse alejado del profesionalismo, su amor por la pelota nunca lo dejó y comparte su historia, que va más allá del fútbol, revelando también cómo el vestuario le sirvió de terapia para lidiar con las secuelas de la guerra.

Recuerdos de su infancia y el inicio en el fútbol

Escobedo recuerda su infancia en un barrio modesto, donde su vida giraba en torno al fútbol. «Mis padres me dieron la oportunidad de estudiar y gracias a eso, descubrimos el fútbol en Los Andes, donde comenzamos a destacar en campeonatos infantiles», cuenta. Con los años, su habilidad lo llevó a las divisiones inferiores, donde sus logros fueron el preludio a una carrera en el fútbol profesional.

El inesperado llamado a las armas

En medio de su ascenso deportivo, Escobedo fue reclutado para el servicio militar. «Recuerdo que el 10 de abril estábamos jugando, y al siguiente día me enteré de que debía ir a Malvinas. En ese momento no había forma de comunicarse con la familia, lo que hizo la situación aún más complicada», relata, evocando el día en que se despidió de sus seres queridos antes de partir.

La llegada a las islas y la realidad del conflicto

Al llegar a Malvinas, la experiencia fue devastadora: «Recuerdo el viento helado, la lluvia y el frío extremo. Lo que inicialmente imaginamos como una breve misión se convirtió en una lucha intensa y prolongada».

A medida que los días avanzaban, la gravedad de la situación fue clara cuando tuvieron que enfrentar el fuego enemigo y experimentar la pérdida de camaradas. «Tomamos conciencia de la magnitud de la guerra cuando nos enteramos del hundimiento del Belgrano«, reflexiona Escobedo.

El regreso al fútbol como salvación

A pesar de las horribles experiencias, el fútbol volvió a ser su refugio. Tras su regreso, «aunque parecía que había dejado el fútbol, en realidad encontré en él la terapia que necesitaba». Comenzó a jugar nuevamente y tuvo éxito durante casi 20 años en el profesionalismo.

Lecciones para las nuevas generaciones

Escobedo comparte una advertencia para los jóvenes futbolistas: «El fútbol es maravilloso, pero es crucial estudiar y tener una profesión alternativa. La carrera es corta y puede no haber un futuro asegurado solo con el deporte».

Hoy, dedicado a su familia y su trabajo en la obra social IOMA, reflexiona sobre su vida y las turbulencias vividas, su historia se erige como un testimonio de valentía y superación.