Estafa en Playa Tamarindo
En marzo de 2022, un grupo de vecinos del barrio San Isidro Chico, ubicado en la zona norte del Gran Buenos Aires, vio en una inversión inmobiliaria la promesa de un futuro brillante. Sin embargo, esta oportunidad se ha convertido en un proceso judicial por estafa inmobiliaria en Costa Rica. La oferta incluía departamentos de lujo situados frente al mar en Playa Tamarindo, un área muy solicitada en la región de Guanacaste. Al menos 13 personas decidieron confiar y entregaron sus ahorros, pero hoy, cuatro años después, se encuentran con que no hay ningún avance: el terreno sigue siendo selva virgen y los desarrolladores argentinos no ofrecen respuestas.
Desarrollo del proyecto y acusaciones
Los denunciantes han señalado a los desarrolladores argentinos Rodrigo R., Lisandro A. y Juan Pablo I. como los responsables del daño. El proyecto, denominado “Air Homes”, se promocionaba no a través de oficinas impersonales, sino en reuniones cercanas entre amigos. En estas reuniones, se utilizaron herramientas de marketing sofisticadas para atraer a los inversores. A través de la empresa Ara Homes SRL, se distribuyeron folletos y renders de alta calidad, pero el engaño llegó a un nivel extremo, ya que los desarrolladores subieron imágenes de los edificios propuestos a Google Maps, geolocalizándolos como si ya existieran.
Impacto económico y situación actual
La magnitud del daño económico se está analizando y las cifras en el expediente judicial son alarmantes. Se calcula que el total acumulado en contratos de promesa de compraventa llega a los USD 8.940.000. Una de las denuncias indica que esta cantidad se infló intencionalmente para engañar al Banco de Costa Rica y conseguir líneas de crédito más elevadas, algo que también se investiga como un posible caso de fraude bancario.
Hasta ahora, las denuncias de los inversores argentinos superan los USD 2.400.000, pero el daño no se limita a la falta de construcción. Sin el consentimiento de los inversores, los desarrolladores habrían hipotecado la sociedad dueña del terreno por USD 485.000. Esta carga financiera pone en peligro el único activo -el terreno- que podría ser sometido a remate judicial, dejando a las víctimas sin posibilidad de recuperar su inversión.
Incertidumbre y acciones legales
Una de las víctimas, que prefiere permanecer en el anonimato por miedo a represalias, comentó que los problemas comenzaron a hacerse evidentes entre finales de 2023 y principios de 2024, cuando los inversores exigieron informes sobre el avance de las obras, solo para recibir respuestas evasivas sobre problemas administrativos y retrasos.
La situación continuó deteriorándose hasta convertirse en un presunto delito. Los desarrolladores empezaron a ignorar las llamadas y se negaron a entregar la documentación legal requerida por el acuerdo de 2022. La cantidad de información que no estaban dispuestos a compartir generó desconfianza entre los inversores.
Recientemente, el 10 de abril se ordenó un allanamiento en las oficinas de en la Ciudad de Buenos Aires, donde la policía confiscó computadoras y documentos relacionados con las empresas Air Tesoro S.A. y Air Homes Dos S.A.. Pocos días después, la página web oficial del proyecto fue desactivada y las cuentas de redes sociales de los desarrolladores fueron eliminadas.
El futuro incierto de los inversionistas
La situación se ha vuelto crítica para los inversores, que han terminado en la peor situación posible: un terreno baldío y deudas acumuladas que podrían llevar al remate del activo principal. Los abogados de las víctimas creen que este es solo el inicio, ya que hay otros afectados que aún no han denunciado por miedo o vergüenza. Mientras tanto, en Costa Rica, la selva sigue creciendo sobre lo que alguna vez fue proyectado como un paraíso de cemento y cristal.
