El viaje de Taha Ali al Mundial
El director técnico de la selección sueca de fútbol, Graham Potter, ha sorprendido al mundo del deporte al anunciar la lista de jugadores convocados para el Mundial de 2026. Aunque la lista incluye algunas ausencias destacadas, uno de los nombres más llamativos es el de Taha Ali, quien juega para el Malmö FF. Este jugador, nacido en 1998 en Spanga, Estocolmo, destaca no solo por sus raíces familiares somalíes, sino también por su recorrido poco convencional en el ámbito del fútbol profesional.
Un inicio atípico en el deporte
Taha Ali pasó gran parte de su juventud sumergido en el mundo del fútbol sala y no dio el salto al fútbol once profesional hasta el año 2020. Ese año, su talento fue descubierto por el Sundbybergs IK, un club de ascenso en Suecia, que buscó trasladar al campo las habilidades que había practicado en espacios reducidos. Antes de esto, Ali había jugado con el Nacka Juniors FF y el Hammarby Futsal entre 2017 y 2020, periodo durante el cual fue convocado a la selección nacional de fútbol sala para la Nordic Futsal Cup de 2018.
Su ascenso en el fútbol sueco fue constante. Tras sus pasos por clubes como IFK Stocksund, Sollentuna FK y Västerås SK, finalmente llegó a la máxima categoría con el Örebro SK, aunque su participación se limitó a solo doce minutos. Su consolidación llegó en la temporada 2021/2022, cuando fue fichado por el Helsingborgs IF y posteriormente por el Malmö FF por un monto aproximado de 700.000 euros.
Un papel destacado en el Malmö FF
Actualmente, Ali es el extremo izquierdo titular del Malmö, uno de los clubes más emblemáticos de Suecia, donde ha anotado 20 goles y brindado 19 asistencias en 132 partidos. Según el club, la habilidad técnica de Ali, su control del balón y su destreza para el regate en espacios reducidos han sido cruciales en su desarrollo. Su formación en fútbol sala es tan relevante que los aficionados han comenzado a llamarlo Sulan, que se traduce como “la suela”.
La selección nacional y el debate en torno a su convocatoria
A pesar de su trayectoria incipiente con la selección sueca, Ali debutó el 12 de enero de 2024 en un amistoso contra Estonia, donde contribuyó con una asistencia a la victoria de 2-1. A pesar de su corta experiencia internacional, Graham Potter ha decidido incluirlo en la lista definitiva para el Mundial, dejando fuera a otros jóvenes talentos como Roony Bardghji (Barcelona), Williot Swedberg (Celta) y Dejan Kulusevski (Tottenham), quienes no estarán entre los 26 elegidos.
Esta decisión ha generado un debate en los medios deportivos locales, especialmente por la exclusión de figuras emergentes. Potter comentó que priorizó “la combinación de experiencia y perfiles específicos en lugar de solo la juventud y el potencial individual”. En el anuncio posterior a la convocatoria, el entrenador subrayó: “Buscamos un equilibrio en el grupo y seleccionamos jugadores que puedan aportar en diferentes escenarios del juego.”
Un trasfondo de superación
La historia de Taha Ali es, además, una inspiración. Sus padres emigraron de Somalia a Suecia en 1990 debido a la guerra civil. Nacido ocho años después en Estocolmo, Ali inició su trayectoria deportiva en ligas locales de fútbol sala, una disciplina que marcó su desarrollo técnico. Solo pasaron seis años desde que dejó el fútbol sala hasta que llegó a la elite del fútbol sueco.
El desafío del Mundial
El Mundial de 2026 se presenta como un reto significativo para Suecia, que compartirá el Grupo F con Túnez – su primer rival el 14 de junio – así como con Holanda y Japón, a los que enfrentará el 20 y 25 de junio, respectivamente.
