Saludo entre el Presidente y el Arzobispo
El presidente Javier Milei se acercó de manera afable y rápida para saludar al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien lo aguardaba en la nave central de la Catedral Metropolitana. Un tiempo después, tras la conclusión del tedeum con motivo del 25 de mayo, el Presidente volvió a mostrar la misma cordialidad al arzobispo, casi como si no hubiera prestado atención a la homilía pronunciada, en la que el sacerdote enfatizó la necesidad del diálogo y el encuentro, criticó a los «haters» y el terrorismo de las redes, instó a la empatía y condenó a quienes alimentan la polarización.
Actitud del Gobierno frente a la Iglesia
Posteriormente a su participación en el tedeum, y siguiendo la línea del Presidente, la directiva oficial fue evitar críticas y acentuar las diferencias con la Iglesia, esto tras varias reuniones de acercamiento y la posibilidad real de una visita del papa León XIV en noviembre. “El discurso fue bueno. Con la Iglesia está todo bien”, manifestaron personas cercanas al Presidente tras finalizar la ceremonia religiosa, que además incluyó un momento donde el Presidente y sus ministros entonaron el himno en la entrada del Cabildo.
- Desde la Casa Rosada, se reiteró que la preocupación de la Iglesia por la situación social está siendo abordada en las políticas del Gobierno.
- “La pobreza está bajando considerablemente”, indicaron desde el despacho de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Además, señalaron que la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien no asistió al tedeum, se encuentra en Roma para participar en la audiencia de los miércoles con el papa, con la expectativa de confirmar su visita a Argentina en una gira que también incluiría Perú, Paraguay y Uruguay.
Percepción del discurso y relaciones públicas
Un secretario de Estado con influencia en asuntos del clero describió la homilía como “un discurso componedor, ante todo. Crítico, pero sin espacio para interpretaciones fuera de contexto”. Este mismo funcionario indicó que existe un cambio en la Iglesia, resaltando que “esto es una Iglesia que desea colaborar, y que no tiene identificación política”.
Respecto a las referencias de García Cuerva hacia grupos vulnerables como los discapacitados y jubilados, gravemente impactados por las políticas gubernamentales, así como su mención sobre palabras de odio, varios de los consultados prefirieron no pronunciarse al respecto. Sin embargo, algunos reconocieron que el tono del discurso fue “crítico”, aunque de manera que “no endilgando responsabilidades, ya que no es algo nuevo, sino invitando a abordar el tema en conjunto”, interpretó otro funcionario.
Coherentemente con el intento de mantener buenas relaciones, las cámaras de la transmisión oficial optaron por no enfocar al Presidente durante los momentos más críticos de la homilía de García Cuerva, haciéndolo solo en contadas ocasiones.
Gestos de cordialidad del Presidente
Por su parte, el Presidente mostró algunos gestos adicionales de cordialidad. El más destacado fue con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, a quien abrazó efusivamente al encontrarse en varias ocasiones durante las celebraciones. Esta escena contrastó notablemente con el desaire del año pasado en el mismo lugar, donde Macri quedó con la mano en el aire al lado de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien esta vez no recibió invitación.
Además, Milei mantuvo una atención especial hacia el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, quien ha sido señalado por el asesor presidencial Santiago Caputo como supuestamente detrás de la cuenta de la red social X @PeriodistaRufus, desde donde partieron críticas hacia el mandatario. Con Caputo, el Presidente compartió un abrazo antes de entrar, aunque el asesor ocupó un lugar más alejado en las primeras filas, al igual que la senadora Patricia Bullrich, a quien también Milei saludó en el balcón de la Casa Rosada antes de reunirse con su gabinete, en un intento por mitigar las tensiones internas.
