Corrección en los precios de la hacienda bovina
Después de alcanzar valores históricos, los precios de la hacienda bovina han experimentado una corrección a la baja durante los últimos tres meses, con una disminución aproximada del 15%. Sin embargo, esta reducción aún no se ha visto reflejada en los precios de la carne que se ofrecen al consumidor.
Contexto del mercado ganadero
El año pasado, el mercado ganadero vivió un proceso de recomposición de precios sin precedentes. Desde junio de 2025, los precios de la hacienda bovina en el Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) aumentaron de manera continua, alcanzando su punto máximo en la segunda quincena de febrero de 2026. En términos reales, desde octubre de 2025 hasta ese mes, los precios de los novillos comenzaron a acumular un aumento del 28%, mientras que los novillitos y las vaquillonas subieron un 32% y 33%, respectivamente.
Causas de la caída de los precios
En marzo de este año, se inició una tendencia a la baja en los precios de la hacienda, que se ha ido intensificando en las semanas siguientes. Varios factores están detrás de esta corrección:
- Una mayor presión de oferta, ya que los feedlots y productores necesitan vender animales para mantener su flujo de caja.
- Un consumo interno que sigue resentido, afectado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
Este nuevo escenario ha llevado a que la demanda en los remates se vuelva más selectiva, donde solo los lotes de mejor calidad están generando una competencia sostenida entre los compradores.
Desajuste entre precios de hacienda y carne
Un hecho notable es la amplia brecha que se ha abierto entre el precio del animal en pie y el de la carne al consumidor. Durante el segundo semestre de 2025, cuando los precios de la hacienda aumentaron rápidamente, los precios al mostrador también subieron, aunque con un retraso considerable. Sin embargo, al comenzar la caída de precios en marzo, los precios al público continuaron aumentando durante algunas semanas antes de estabilizarse, sin reflejar la corrección del mercado ganadero.
Desde el inicio de 2026, el precio de la carne al consumidor ha aumentado un 13%, mientras que el precio del ganado en pie solo ha crecido un 6%, de acuerdo a cifras del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Esta diferencia se debe a que los costos de faena, transporte, distribución, energía, salarios, impuestos y márgenes comerciales tienen dinámicas propias y no se ajustan al mismo ritmo que el mercado ganadero. Históricamente, las caídas en el precio de la hacienda tardan más en llegar al consumidor en comparación con las subidas.
Impacto en el consumo de carne
La presión constante sobre el poder adquisitivo del consumidor ha llevado a un consumo de carne vacuna que ha tocado mínimos históricos. En 2025, por primera vez en registros comparables, los argentinos consumieron más pollo que carne vacuna, con 49,3 kilos de productos avícolas por habitante frente a 48,5 kilos de carne bovina. En los últimos meses, el consumo anual de carne se ha reducido a unos 44 kilos por persona, evidenciando las dificultades en el mercado interno para absorber aumentos de precios.
Perspectivas de exportación
A pesar de la baja en demanda interna, el contexto de exportaciones de carne vacuna es favorable. Las ventas externas han repuntado, con un aumento en los precios internacionales y una firme demanda de los principales destinos, lo que sostiene el mercado ganadero argentino. En abril, las exportaciones superaron las 46.000 toneladas en peso producto, generando ingresos de más de 320 millones de dólares, con precios promedio que superan los del año anterior. Actualmente, cerca de un tercio de la producción nacional de carne vacuna se destina al mercado internacional. Esto significa que, a pesar de un consumo interno debilitado, una parte importante de la producción se comercializa a través de la exportación, siendo China el principal comprador, seguido por Estados Unidos y la Unión Europea.
Por lo tanto, aunque el mercado interno no puede consolidar nuevos aumentos de precios, la demanda internacional ayuda a mantener los precios de la hacienda y limita la magnitud de las correcciones.
