Una hazaña histórica en el tenis
La joven rusa Mirra Andreeva ha hecho historia al conquistar su primer título de Grand Slam en Roland Garros, con tan solo 19 años y 38 días. Este sábado, derrotó a la polaca Maja Chwalinska con un contundente 6-3 y 6-2 en un partido que duró una hora y 22 minutos.
Un regreso imponente
Andreeva, quien entrena bajo la conducción de la española Conchita Martínez, se convierte en la primera jugadora rusa en alzar el trofeo desde que Maria Sharapova lo hiciera en 2014, y es la ganadora más joven desde que la yugoslava Monica Seles se coronara en 1992 a los 18 años y 187 días.
Clasificada como la número ocho en el ranking de la WTA, Andreeva ascenderá a la sexta posición el próximo lunes, habiendo tenido una temporada excepcional: es la tenista con más victorias, sumando 36 triunfos, y la que más ha destacado sobre superficie de polvo de ladrillo, con 23 victorias.
Un camino desafiante para Chwalinska
Chwalinska, por su parte, hizo historia al convertirse en la finalista de menor ranking en la historia de Roland Garros, comenzando el torneo en la 114ª colocación. A sus 24 años, alcanzó la final tras eliminar a varias preclasificadas, mostrando un estilo audaz y diferente que cautivó a los espectadores.
A pesar de sus esfuerzos, la final se tornó complicada. Después de un inicio titubeante y con errores en el servicio de ambas jugadoras, Andreeva tomó rápidamente la iniciativa. Con un juego sólido, encadenó nueve games consecutivos, lo que dejó a Chwalinska en una situación difícil, a pesar de haber conseguido dos juegos después de estar 5-0 en contra.
Una victoria emotiva
Tras el final del partido, Andreeva cayó de rodillas sobre la tierra batida, celebrando su ascenso desde una tenista que, dos años atrás, no había logrado avanzar a las semifinales en París. Este año, además del título en Linz, alcanzó la final en Madrid y las semifinales en Stuttgart y los cuartos de final en Roma.
«Di el 100 por ciento hasta cuando era más difícil. Cada día trato de mejorar como jugadora y como persona. Me doy las gracias por haber trabajado duro y haber sacado lo mejor de mí», expresó la tenista tras recibir la copa Suzanne Lenglen de manos de la francesa Mery Pierce.
Andreeva también dedicó su triunfo a su madre, mencionando: «A veces soy una persona difícil, incontrolable. Quiero dar las gracias a ella, que me impulsó a superar mis límites y a trabajar hasta cuando no tenía ganas». La joven también resaltó el significado especial que París tiene para ella, añadiendo: «Cuando era una niña veía Roland Garros y levantar ahora este trofeo es un sueño, todavía no puedo creerlo».
