Actualización histórica en la regulación alimentaria
En un avance significativo hacia la modernización y desregulación de los procesos de control en el sector agroalimentario, el gobierno nacional ha modificado una normativa que había estado en vigor durante más de cinco décadas. A través de la Resolución 592/2026, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha oficializado la actualización del Reglamento de Inspección de Productos, Subproductos y Derivados de Origen Animal, el cual había sido originalmente aprobado mediante el Decreto 4238/68. Esta nueva medida comenzará a regir al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial, marcando un cambio significativo en la administración de las plantas industriales del país.
Eliminación de requisitos técnicos
La modificación más relevante introducida por esta normativa es la eliminación de la obligatoriedad de que los establecimientos autorizados cuenten con un Director Técnico. Según declaraciones de las autoridades del organismo sanitario, la evolución del sistema de control higiénico-sanitario y la consolidación de responsabilidades establecidas en la legislación actual hacen «innecesaria la permanencia de dicha exigencia en la actualidad». Este cambio tiene como objetivo dynamizar las estructuras operativas y eliminar las barreras burocráticas que obstaculizaban el desarrollo normal de la actividad comercial.
Un sistema más moderno y eficiente
Desde el SENASA señalaron que las garantías de inocuidad de los alimentos que consumen los ciudadanos se sostienen hoy en un sistema completamente integrado. Este enfoque moderno incluye la habilitación de cada establecimiento y una fiscalización oficial de carácter permanente, así como la implementación rigurosa de procedimientos documentados y sistemas de autocontrol avanzados por parte de los operadores privados.
Complemento a la Ley N° 27.233
Este cambio se alinea con lo establecido por la Ley N° 27.233, que declara de interés nacional la sanidad, la inocuidad y la calidad agroalimentaria en Argentina, asignando responsabilidades a cada actor de la cadena de suministro. Son los mismos operadores los encargados de asegurar que su producción cumpla con las normativas higiénicas requeridas tanto en el mercado local como en el internacional.
Impacto en las inversiones y comercio
La implementación de esta resolución marca un paso hacia la modernización estructural del sector, facilitando la simplificación de los marcos regulatorios y evitando la superposición de normativas que solían ralentizar las inversiones. En definitiva, se busca alinear la legislación antigua con las exigencias contemporáneas, garantizando el control necesario y promoviendo la competitividad, el crecimiento económico y el desarrollo del comercio de productos y derivados de origen animal en Argentina.
