Catalina Rostango, guardaparques en acción
Catalina Rostango, profesional en conservación, dejó atrás la agitada vida de San Isidro para dedicarse por completo al cuidado de la vida silvestre en el sur de Argentina. En una entrevista con el programa De Acá de Aura, compartió su motivación para realizar este cambio radical: “Me atraía mucho la vida silvestre, quería vivir y trabajar con la naturaleza”.
Un viaje hacia la conservación
Rostango comenzó su trayectoria en el Parque Nacional Los Glaciares, después de graduarse de la comisión 33 de la Escuela de Guardaparques y unirse formalmente a su puesto a principios de este año. Este es su primer destino dentro del sistema nacional, posterior a su experiencia en reservas municipales y provinciales.
El riguroso proceso de selección
El proceso para convertirse en guardaparques nacional es exigente y competitivo. Primero, es necesario esperar la apertura de la convocatoria por parte de Parques Nacionales, lo cual puede llevar años. Los postulantes deben superar diversas pruebas físicas, que incluyen natación, manejo de equinos y vehículos 4×4, así como exámenes teóricos y psicológicos. “Es como una competencia”, explicó.
Adaptación constante y responsabilidades
El perfil de los guardaparques es diverso; algunos llegan directamente tras terminar sus estudios, mientras que otros traen consigo experiencia en rescate de fauna o trabajo con animales en gestión física. Una vez incorporados al sistema nacional, los guardaparques deben cumplir con un régimen de traslados, mudándose cada dos a cuatro años a diferentes parques. “Renovás el lugar de conocimiento y de estudio”, detalló Rostango. Actualmente, Argentina cuenta con 55 áreas protegidas bajo la ley de parques nacionales, donde los guardaparques tienen la autoridad para hacer cumplir la normativa y garantizar la conservación del patrimonio natural.
