Home Ciencia y Tecnología Innovación agrícola en Argentina: la papa que minimiza pérdidas y su impacto ambiental

Innovación agrícola en Argentina: la papa que minimiza pérdidas y su impacto ambiental

Innovación agrícola en Argentina: la papa que minimiza pérdidas y su impacto ambiental

Un avance significativo en la agroindustria argentina

El ámbito agroindustrial en Argentina ha alcanzado un nuevo hito tecnológico con la creación de la variedad OLI INTA, una papa pioneera en el país que ha sido desarrollada mediante edición génica. Este proyecto es el resultado del esfuerzo de investigadores del Laboratorio de Agrobiotecnología del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Balcarce, abordando un problema frecuente en la cadena de producción: el pardeamiento enzimático.

El impacto del pardeamiento enzimático

El pardeamiento enzimático es una reacción química que se manifiesta por la aparición de manchas oscuras y moretones internos en los tubérculos que sufren daños por golpes, cortes o presión durante las etapas de cosecha, transporte y almacenamiento. Estos daños mecánicos afectan la calidad comercial del producto y generan un alto porcentaje de rechazos en plantas de procesamiento y en puntos de venta.

Cuando una papa convencional experimenta un impacto o un corte, activa una respuesta metabólica que provoca la alteración del color de su pulpa. Sin embargo, la variedad OLI INTA ha sido diseñada para conservar la coloración natural de sus tejidos tras la manipulación, lo que contribuye a reducir los descartes industriales, prolongar la vida útil del alimento y minimizar la generación de residuos orgánicos en la cadena productiva.

Mecanismos genéticos detrás de OLI INTA

El desarrollo de esta variedad se centra en la desactivación específica de la enzima polifenol oxidasa, que es la responsable de la producción de los pigmentos oscuros en tejidos vegetales dañados. Gabriela Massa, investigadora del INTA, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y docente en la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), explicó que la edición génica ha permitido silenciar de manera precisa este gen. Los ensayos realizados han mostrado que los tubérculos sometidos a pruebas de impacto no presentan moretones subsuperficiales, confirmando así la estabilidad del producto después de la cosecha.

Regulación y futuro de la variedad

A diferencia de los organismos genéticamente modificados (OGM), la técnica utilizada en la creación de OLI INTA no incorpora ADN ni material genético de otras especies. Esto significa que la variedad está sujeta a las mismas normativas reguladoras que el mejoramiento genético convencional. Sergio Feingold, excoordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA, resaltó que esta metodología no solo reduce los tiempos de desarrollo, sino que también permite añadir atributos específicos a variedades comerciales consolidadas sin alterar su perfil agronómico.

La variedad OLI INTA ya ha sido registrada oficialmente en el Registro Nacional de Cultivares y en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas (INASE). El proyecto ha recibido financiamiento de iniciativas internacionales como Procisur y Fontagro, integrando efectivamente el trabajo científico con las necesidades operativas del sector. Este registro abre la posibilidad de tramitar la homologación del cultivo en otros mercados, como el brasileño, especialmente en un contexto internacional donde la Unión Europea avanza hacia la adopción de marcos normativos para las Nuevas Técnicas Genómicas (NGTs).