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Aumento en la solicitud de plazos y tasas más bajas para saldar deudas familiares

Aumento en la solicitud de plazos y tasas más bajas para saldar deudas familiares

Incremento en los retrasos de pagos de familias

El aumento significativo en atrasos de los hogares con entidades bancarias debido a tarjetas de crédito y préstamos personales ha llevado a un número creciente de familias a buscar la refinanciación de sus deudas. Esta intervención busca ofrecer tasas de interés más bajas y plazos más largos para la devolución de los saldos pendientes. Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la cantidad de préstamos que han sido renegociados se ha duplicado en un lapso de seis meses, alcanzando niveles históricos.

Promociones de bancos públicos

En respuesta a esta situación, varias instituciones bancarias públicas han iniciado campañas agresivas para promocionar planes de refinanciación. Entre estas, el Banco Nación ofrece programas para deudores con atrasos menores (entre uno y tres meses) y otros para quienes superan los 90 días de demora. De manera similar, el Banco Provincia de Buenos Aires, junto con bancos de la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, han implementado estrategias variadas con diferentes alcances y facilidades.

Datos sobre la mora y la refinanciación

La notable alza en la mora predisponía a las entidades para la adopción de tales soluciones, evidenciando la acumulación de pasivos mes a mes. Un informe del BCRA reflejó que las refinanciaciones de préstamos en el sector privado están en aumento, especialmente entre los hogares. El Informe de Estabilidad Financiera señala que «la participación de las refinanciaciones del crédito al sector privado mostró una tendencia creciente desde fines de 2024, principalmente en el segmento de familias». Actualmente, el saldo refinanciado representa el 3,2% del total de crédito a los hogares, lo que implica un aumento de 2,3 puntos porcentuales en comparación con el año anterior.

Promedio de deudas por familia

A partir de octubre de 2025, este porcentaje era del 1,6%, lo que indica que se ha duplicado en solo seis meses. Este 3,2% es el número más alto registrado desde que se empezó a recopilar esta información en 2010, superando picos anteriores durante 2019 y la pandemia, donde apenas se excedió el 1%. La autoridad monetaria ha reconocido que este fenómeno ha aumentado en los últimos meses, reflejando «una mayor utilización reciente de este instrumento».

Capacidad de pago de las familias

Con respecto a la capacidad de pago de las familias, el BCRA ha indicado que la relación entre los servicios de la deuda y los ingresos mostró una desaceleración, aunque sigue en valores altos en relación histórica. En abril, la carga mensual destinada a la cancelación de préstamos representó el 24,1% de la masa salarial, y el 16,9% de la masa salarial ampliada. Además, constituye el 4,6% del Producto Bruto Interno (PBI).

Según el análisis del organismo, este comportamiento se debe a un efecto combinado: el monto destinado a pagar la deuda se ha mantenido relativamente estable, mientras que los ingresos utilizados como referencia han mostrado una leve disminución, generando presión financiera sobre los hogares.

Crecimiento del endeudamiento per cápita

El Banco Central también ha registrado un aumento en el endeudamiento per cápita en los últimos dos años, impulsado por la expansión del crédito. Aquellos identificados como deudores comunes -que tienen obligaciones tanto con bancos como con proveedores no financieros- han visto un crecimiento de su deuda promedio, multiplicándose por 2,7 hasta alcanzar $5,6 millones por persona en el sistema financiero. Si se contabiliza la deuda con entidades de crédito no bancarias, la carga promedio supera los $7 millones.

Por otro lado, los deudores que solo mantienen obligaciones con bancos han duplicado su deuda per cápita, alcanzando $4,8 millones. Sin embargo, el informe aclara que, a pesar del crecimiento, los niveles actuales de endeudamiento son comparables a los de abril de 2019, aunque con una distinción: los deudores que combinan financiamiento bancario y no bancario tienen una deuda promedio mayor que aquellos que solo recurren a créditos bancarios.