Regreso de la Misión Artemis II
Después del exitoso regreso de los astronautas de la misión Artemis II, los tripulantes de la cápsula Orión han comenzado un proceso de pruebas específicas. Esto se debe a que los cuerpos de los astronautas experimentan cambios físicos significativos e inmediatos, lo que requiere un proceso de readaptación que puede prolongarse durante varias semanas.
Conferencia de prensa
Los cuatro astronautas que formaron parte de la misión llevada a cabo durante Artemis II ofrecieron una conferencia de prensa donde compartieron los momentos más destacados de su viaje. En este marco, Christina Koch, una de las integrantes del equipo, expresó la profunda emoción de participar en esta misión: «La Luna es la encarnación de algo que está en el corazón de cada uno de nosotros».
Ejercicios de Readaptación
Koch también publicó un video en su cuenta oficial de Instagram en el que se la observa realizando ejercicios específicos tras su viaje lunar. En el pie de foto, mencionó: «Supongo que tendré que esperar un poco para volver a surfear». Durante este proceso, explicó que «cuando vivimos en microgravedad, los sistemas de nuestro cuerpo que han evolucionado para informar al cerebro sobre nuestros movimientos, los órganos vestibulares, no funcionan correctamente».
Desafíos del Equilibrio
En el video, Christina intenta caminar en línea recta con los ojos cerrados, apoyándose en dos personas, actividad que le resulta complicada tras su experiencia. «¡Caminar en tándem con los ojos cerrados puede ser todo un desafío! Aprender sobre esto puede ayudarnos a mejorar el tratamiento del vértigo, las conmociones cerebrales y otras afecciones neurovestibulares en la Tierra», enfatizó la astronauta de NASA.
Impacto de la Microgravedad
Los cambios en el cuerpo humano al experimentar la microgravedad se deben principalmente a la ausencia de gravedad. Este factor hace que el cuerpo deje de funcionar como lo hace en la Tierra, desencadenando múltiples consecuencias. El médico cardiólogo Jorge Tartaglione explicó en LN+ que los tripulantes deben someterse a pruebas antes y después de la misión. «Deben estar preparados psicológicamente para estar aislados y físicamente para no perder fuerza muscular», detalló.
Tartaglione advirtió que los astronautas pueden experimentar una pérdida de músculo considerable. En apenas diez días, es posible que sufran una reducción de entre el 1% y el 2% de la masa muscular, especialmente en las piernas y la espalda. También destaca una disminución de la densidad ósea similar a una forma acelerada de osteoporosis, debido a la falta de carga sobre el esqueleto y la menor exposición a vitamina D.
Al regresar a la Tierra, uno de los mayores retos radica en la recuperación del equilibrio, dado que en microgravedad, el cuerpo pierde la referencia del centro de gravedad, lo que afecta la orientación espacial. «No es que se olviden de caminar, pero no pueden mantener el equilibrio», describió el especialista, quien también hizo hincapié en que puede haber alteraciones visuales y un aumento de la presión intracraneana, lo que impacta el nervio óptico y puede generar problemas en la visión.
