Encuentro entre los candidatos
A tan solo una semana del balotaje en Perú, los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se enfrentaron el pasado domingo en un debate repleto de acusaciones y escasas propuestas para abordar los problemas de criminalidad y la crisis política que afectan al país. El 7 de junio, los ciudadanos peruanos votarán nuevamente para decidir quién será su gobernante en los próximos cinco años, en un contexto donde el país ha tenido ocho presidentes en casi una década.
Fujimori, representante de Fuerza Popular, ganó en la primera vuelta con un 17.19% de los votos válidos, seguida por Sánchez, del partido Juntos por el Perú, quien logró un 12.03%, de acuerdo con los resultados oficiales.
Intercambio de acusaciones
Durante dos horas, desde un centro de convenciones en Lima, los candidatos discutieron sobre cuatro temas centrales: seguridad, democracia y derechos humanos, educación y salud, así como economía, empleo y reducción de la pobreza. Sin embargo, el debate se caracterizó por un intercambio de ataques mutuos más que por propuestas sustantivas.
En cuanto a la seguridad, Fujimori reiteró su postura de mano dura y la necesidad de otorgar más poder a las fuerzas militares y policiales. Por su parte, Sánchez acusó a Fujimori de haber apoyado en el Congreso leyes que benefician al crimen organizado y fomentan la impunidad. «Para limpiarse de sus fechorías, juicios y sentencias, ha subvertido el sistema de justicia», afirmó en referencia a la candidata de Fuerza Popular.
La respuesta de Fujimori fue igualmente contundente: «caos se escribe con C, de Castillo».
Tensión entre los candidatos
La atmósfera se tornó tensa cuando Sánchez recordó que Fujimori había ignorado a su madre frente a las denuncias de maltrato sobre el ex-presidente Alberto Fujimori, lo cual supuso el indulto a su padre por temor a perder el control del partido. También criticó a su hermano por haber negociado ese indulto.
Según una última encuesta de Ipsos, Fujimori cuenta con una ligera ventaja de 40.4% frente al 38.3% de Sánchez, dejando un 21.5% de indecisos.
Propuestas de los candidatos
Sánchez expresó su conocimiento sobre «los problemas y necesidades» del pueblo peruano y prometió no defraudarles. «Hay que acabar con la dictadura congresal del gobierno que dirige Keiko Fujimori para recuperar la democracia y la justicia», sentenció.
Fujimori, en respuesta, advirtió que el país enfrenta un “momento crítico”, sugiriendo que solo hay dos caminos: «O hacemos algo ahora para arreglar nuestro país o repetimos la misma receta que ya fracasó en 2021», refiriéndose al gobierno del ex-presidente Pedro Castillo, de quien su rival fue ministro.
Políticas de seguridad
Con una alarmante cifra de 2,400 homicidios al final de 2025, lo que equivale a un promedio de siete asesinatos por día, y más de 25,000 extorsiones, Fujimori reafirmó que implementará desde el primer día una política de «mano dura» y propuso varias medidas:
- Crear plataformas para el rastreo de extorsiones.
- Militarizar las fronteras.
- Aumentar la presencia de policías y militares en zonas de alto riesgo.
- Implementar trabajos para los prisioneros como forma de reparación social.
- Reforzar el sistema de inteligencia y equipar a la policía.
Por su parte, Sánchez argumentó que el combate contra la criminalidad y la inseguridad debe ir de la mano con la recuperación de la democracia, enfrentando a su oponente sobre las leyes que consideró «procrimen». Se comprometió a luchar contra la corrupción en las fuerzas policiales y a promover reformas que faciliten el apoyo militar en la seguridad ciudadana.
Fortalecimiento de la democracia y derechos humanos
Para fortalecer la democracia, Sánchez abogó por la creación de un estado que restablezca el equilibrio de poderes y que sea inclusivo, así como por la consolidación del sistema interamericano de derechos humanos para hacer justicia a las víctimas del poder estatal.
En cambio, Fujimori observó que «los derechos humanos no se defienden solo mirando al pasado», instando a enfocarse en el presente y futuro con proyectos que aseguren «un acceso a obras que nos permitan vivir con dignidad». La candidata llega a este balotaje por cuarta vez, habiendo sido primera dama durante el gobierno de su padre (1990-2000) y excongresista. Sánchez, anteriormente, fue ministro de Comercio Exterior bajo la administración de Castillo, a quien ha prometido lealtad.
