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Reflexiones sobre el UPD y el papel de las familias

Reflexiones sobre el UPD y el papel de las familias

Un nuevo fenómeno en la adolescencia

En una reciente entrevista, Charo Maroño, experta en adolescencia, exploró el fenómeno conocido como el último primer día (UPD), una celebración que marca el cierre del ciclo secundario para miles de estudiantes. Maroño comentó que el UPD es un acontecimiento relativamente nuevo: «Es algo bastante reciente esto del UPD. Hace unos años atrás nosotros nunca habíamos escuchado, pero los chicos se lo toman con bastante seriedad».

La ritualización del UPD

Durante su diálogo con el equipo de Infobae, la psicóloga enfatizó la dimensión ritual de esta celebración: «Yo lo empecé a pensar más como un rito. Un rito de finalización, también de iniciación a aquello que está por venir. Si ves a los chicos y hablás con ellos, te das cuenta que están empezando a procesar todo lo que tiene que ver con el término de una etapa bastante importante».

Además, Maroño destacó la complejidad emocional que rodea al UPD: «Muchas veces aparece la angustia o la tristeza enmascarada, como en estas celebraciones que están pum para arriba».

Consumo de alcohol y responsabilidad adulta

Un tema central en la conversación fue el consumo de alcohol durante esta celebración. Maroño expresó su preocupación: «El aspecto negativo tiene que ver con el consumo de alcohol desenfrenado, sin la presencia de adultos responsables». Aclaró su postura sobre la prohibición de este tipo de eventos: «Yo no estoy de acuerdo con la prohibición. Creo que no va a funcionar. Además, ellos están esperando ansiosamente su UPD y todo lo que tiene que ver con la vestimenta. Es todo un ritual».

La especialista incidió en la importancia de organizar el evento en lugar de prohibirlo, sugiriendo que sea estructurado de tal modo que exista una red de apoyo con la participación de adultos responsables, como padres y educadores.

Diálogo familiar y límites

A lo largo de la charla, surge la inquietud sobre la complicidad de los padres en la organización del UPD. Maroño enfatizó que «los padres tienen que intervenir de alguna manera» y advirtió sobre el papel de la autoridad en este contexto: «No sé si la palabra es prohibir, pero sí, tal vez dentro de los mejores escenarios, un diálogo conjunto entre padres, chicos y la escuela».

Asimismo, reafirmó que los adolescentes requieren un adulto que sea al mismo tiempo firmemente autoritario y comprensivo, creando espacios de comunicación abiertos.

Intervención estatal y reflexión sobre el UPD

La discusión también tocó la intervención del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la gestión de este evento. Maroño consideró que es necesario que el gobierno se involucre: «Es válido que entren chicos alcoholizados al colegio? Creo que no». También apuntó a las consecuencias tanto físicas como emocionales del UPD, advirtiendo que la falta de sueño y el consumo excesivo de alcohol pueden impactar negativamente en la salud de los jóvenes.

Finalmente, la psicóloga insistió en la necesidad de implementar medidas de prevención para manejar el UPD de una manera que permita disfrutar sin exponerse a situaciones riesgosas. En su cierre, Maroño reafirmó el dilema que enfrentan las familias y la educación ante un fenómeno en constante evolución: «Fingir demencia te alivia un poquitito el momento, después te estalla en la cara».