Sofía Balbuena gana el Premio Ribera del Duero
Sofía Balbuena se encontraba en medio de una conversación familiar por WhatsApp con su hermana, abordando cuestiones administrativas, cuando recibió una llamada que cambiaría su vida. Era una tarde fría y nublada en Madrid, y ella estaba encorvada frente a su computadora, enfocada en su disputa familiar y sin prestar demasiado atención a la llamada de un número desconocido. Al responder, se encontró con Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma y jurado del Premio Ribera del Duero, quien le comunicó: «Te tengo dos noticias, una buena y otra mala». Hace meses, Balbuena había enviado su manuscrito titulado Personaje secundario, pero su mente aún estaba ocupada en la discusión. Al pedírselo, Casamayor le reveló: «La mala es que vas a tener que hacer mucha promoción… porque la buena es que ganaste el Ribera del Duero».
Récord de participación y premios atractivos
La edición de este año marcó un hito, recibiendo 1929 manuscritos de 36 países, lo que representa un aumento del 73% en comparación con 2022. El galardón incluye 25,000 euros y la publicación de su libro en la editorial de Casamayor, asegurando una promoción extendida en el mundo hispanohablante y un notable posicionamiento en librerías de España y América Latina.
Balbuena, quien creció en la ciudad balnearia de Salto, en la provincia de Buenos Aires, emigró hace una década, primero a Barcelona, luego a Madrid, y pasó dos años en Iowa gracias a una beca de escritura creativa. Luego de regresar a Madrid en 2024, se sintió finalmente en casa: «Ya estoy instalada acá. Espero quedarme, no moverme más. Aunque tengo un fuerte lazo con Argentina, aquí he encontrado estabilidad y he logrado crear un hogar».
La evolución de su carrera literaria
Inicialmente, Balbuena se graduó como politóloga en la Universidad de Buenos Aires y trabajó en la administración pública, donde finalmente decidió dejar su empleo por no disfrutarlo. Comenzó a escribir en serio tras hacer un máster en escritura creativa en Barcelona, lo que propició sus primeras publicaciones. «Yo no era escritora. Me hice escritora después», afirma. Su obra, marcada por la experiencia migratoria, incluye trabajos como Sutura y Doce pasos hacia mí, entre otros.
Reflexiones sobre la lectura y la escritura
Balbuena reflexiona sobre la naturaleza del lector: «Si te soy sincera, pienso más en lectoras. Al cualquier presentación literaria, el público es mayoritariamente femenino». Para ella, la literatura tiene un carácter universal, aunque se cuestiona el concepto de **literatura femenina**. Sostiene que la literatura no debe categorizarse en términos de género.
«La literatura masculina no existe; solo existe la literatura femenina. Esa diferenciación es postliteratura, cuando los libros ya están impresos y categorizados».
La lucha contra la cultura del reel
Balbuena opina que la literatura se opone a la brevedad de la atención moderna, donde los contenidos se consumen en 30 o 40 segundos. «El libro es un artefacto que propone su propio ritmo. Leer es revolucionario, ya que desafía el espíritu de la época». También confiesa que, a pesar de su papel como escritora y lectora, a veces se siente atrapada por la inmediatez de los teléfonos móviles.
«Es responsabilidad de las personas desconectarse del condicionamiento que nos impone el mercado». Concluye asegurando que la lectura es una ventana a otros mundos y posibilidades que enriquecen la comprensión humana.
