La creciente competencia en el mercado de la moda
En los últimos tiempos, la moda circular ha enfrentado un nuevo reto que no se esperaba: la irrupción del ultra fast fashion, representado por plataformas como Shein y Temu, que están ofreciendo prendas a precios tan competitivos que amenazan directamente a la ropa usada y al vintage. Esta tendencia, que ha surgido en los últimos meses, ha modificado por completo el comportamiento de los consumidores en el sector textil.
El impacto es notable entre emprendedores y vendedores de moda, quienes han observado un cambio drástico en las preferencias de compra. Claudio Drescher, un conocido referente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, mencionó: «Sin duda, la caída es tremenda».
Alteraciones en el consumidor y la percepción sobre la moda
Drescher explicó que el auge de la moda circular había prosperado gracias a una creciente conciencia ambiental y a la idea de extender la vida útil de las prendas. Sin embargo, la llegada de opciones de ropa muy barata ha cambiado radicalmente el perfil del consumidor. «Lo que cambió del perfil del consumidor es que la llegada del ultra fast fashion permite acceder a ropa muy barata y eso termina siendo un atractivo enorme», indicó.
El directivo también subrayó las limitaciones de durabilidad de muchas de estas nuevas prendas: «Pueden durar seis meses, ocho o un poco más, pero se deterioran. No es una gran inversión. Es mejor comprar algo usado pero de calidad que ultra fast fashion».
Transformación en ferias y venta de vintage
La situación no ha pasado desapercibida para quienes organizan ferias y venden ropa vintage desde hace años. Ana Montaruli, responsable de la feria La Tía Pancha, recordó cómo antes la ropa usada no era bien vista: «Cuando arranqué, la ropa usada no era ni cerca una opción tan masiva como ahora». Sin embargo, en la última década, la percepción ha cambiado, aunque ahora se enfrenta a la competencia del ultra fast fashion.
- Los clientes hoy optan por marcas como Shein debido a la inversión reducida que representan.
- Aun así, ciertos segmentos dentro del vintage, como abrigos de buena calidad, mantienen su relevancia.
La influencia de la apertura de importaciones
Este fenómeno también está vinculado con la reciente apertura de importaciones y la procedencia de productos a precios irrisorios. Priscila Makari, desde la Fundación ProTejer, aseguró que se están generando condiciones de competencia desiguales: «Ingresan en condiciones de competencia profundamente desiguales».
Makari añadió que en los últimos meses se han reducido los aranceles y se ha incrementado la flexibilidad en los controles de las compras. Esto ha llevado a que muchas prendas importadas compitan directamente con la moda circular, afectando seriamente su viabilidad.
Un mercado dividido
El impacto no es homogéneo. Paulette Selby, propietaria de Juan Pérez, ha notado que su estrategia de trabajar con piezas seleccionadas les ha permitido resistir mejor. No obstante, reconoció un aumento de la competencia devido a la proliferación de negocios y la llegada descontrolada de fardos.
Selby planteó que aunque el vintage y el ultra fast fashion estén enfocados en consumos diferentes, hay un segmento donde la competencia es clara: la ropa usada común que solía venderse a precios más altos ahora debe ajustar su costo para seguir competitivo.
Consecuencias ambientales del ultra fast fashion
Aparte del impacto económico, Drescher advierte sobre las consecuencias ambientales de este nuevo modelo de consumo. Sostuvo que el ultra fast fashion promueve una lógica de compra desechable: «Hay una oferta muchísimo más grande que la necesidad real de consumo».
Además, Makari subrayó que muchos países están regulando este modelo debido a sus efectos negativos. «Argentina, en cambio, está flexibilizando cada vez más las importaciones», concluyó.
