Implementación del nuevo arancel estadounidense
El nuevo arancel del 25% impuesto por Estados Unidos sobre ciertas importaciones brasileñas entra en vigor este miércoles. Esta medida ha llevado al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a analizar las posibles respuestas ante la reciente ofensiva comercial de la Administración de Donald Trump.
El gravamen, que fue anunciado la semana pasada, surge de una investigación realizada por la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR). Dicha investigación concluyó que ciertas políticas brasileñas son considerados «desleales» y perjudican los intereses de las empresas estadounidenses. Entre las prácticas mencionadas se encuentran:
- El sistema de pagos automáticos PIX
- Restricciones para acceder a mercados brasileños, como el sector automovilístico y de combustibles
- Legislaciones sobre corrupción y propiedad intelectual
- La cuestión de la deforestación ilegal
Se estima que esta nueva tarifa adicional impactará alrededor del 18% de las exportaciones brasileñas hacia EE.UU., aunque algunas asociaciones comerciales sugieren que podría afectar a cerca de un tercio.
Productos más afectados y reacción de Brasil
Los sectores más golpeados incluyen la maquinaria industrial, el azúcar, el etanol, la madera y el calzado. Sin embargo, Trump ha eximido de este arancel a unos 2.100 productos, que incluyen carne, café, petróleo, piezas para la fabricación de aviones, jugo de naranja y tierras raras, cruciales para el mercado estadounidense.
En respuesta, el gobierno de Lula ha comenzado a evaluar sus opciones. Inicialmente, se planteó activar «inmediatamente» los procedimientos para implementar represalias, bajo la conocida «Ley de Reciprocidad», aprobada en abril de 2025. No obstante, el vicepresidente Geraldo Alckmin y varios ministros han pedido reducir el conflicto y enfatizar que la prioridad es apoyar a las empresas perjudicadas.
Varios sectores productivos de Brasil han expresado su oposición a intensificar el enfrentamiento arancelario con EE.UU., que es uno de sus principales socios comerciales. Alckmin subrayó la postura del gobierno al declarar: «La idea no es la retaliación. Dicen que ‘ojo por ojo’ y lo que puede pasar es que los dos queden ciegos».
Posibles agravios futuros y declaraciones de Lula
Al mismo tiempo, advirtió sobre la posibilidad de un aumento en la tensión, dado que Brasil se encuentra entre los 60 países objeto de una investigación por EE.UU. por supuestos vínculos con el uso de trabajo forzoso en sus cadenas productivas, lo que podría resultar en un arancel adicional del 12,5%.
Por su parte, Lula ha abordado el tema principalmente a través de sus redes sociales. La semana pasada mencionó que se pronunciará solo cuando Trump ofrezca una explicación pública sobre los motivos del nuevo arancel. «Cuando Trump hable, yo hablaré. Si Trump no habla, no hablaré porque vamos a demostrar que, en lo que respecta a Brasil, nadie gana mintiendo», señaló el presidente durante un evento en Río de Janeiro.
La imposición de este arancel se produce en un contexto electoral, con Brasil preparándose para las elecciones presidenciales de octubre, donde Lula aspira a un cuarto mandato no consecutivo. Su principal oponente es el senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, quien es aliado de Trump. Las encuestas apuntan a una posible victoria ajustada de Lula en una segunda vuelta.
