Un llamado urgente sobre el estado del clima
Raúl Cordero, un climatólogo ecuatoriano con amplia experiencia en investigaciones en la Antártida y docente en la Universidad de Groningen en los Países Bajos, se ha manifestado sobre la crítica situación climática que enfrenta el mundo. En una reciente entrevista, declaró a BBC Mundo que «el planeta en el que nosotros nacimos ya no existe» y que no se logrará recuperar el clima y la atmósfera que ya se han perdido. Sin embargo, subrayó la importancia de seguir luchando, ya que «todavía podemos perder más» si no se toman medidas adecuadas.
Eventos extremos en aumento
Cordero mencionó que estamos observando una epidemia de eventos climáticos extremos globalmente, con incendios, olas de calor e inundaciones que se incrementan en frecuencia e intensidad. Según un informe de la Organización Meteorológica Mundial, el intervalo comprendido entre 2015 y 2025 ha sido el más caliente de la historia. Este hecho ha llevado a que el Servicio Meteorológico británico declare que «el clima del siglo XX ya no existe«.
Los efectos del cambio climático
Cordero, al discutir la aceleración del calentamiento en el hemisferio norte, explicó que se está calentando casi el doble de rápido que el hemisferio sur, lo cual es resultado de la menor cantidad de océano que dispone el norte. Además, la composición atmosférica ha sido alterada significativamente por las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente CO2, que ha aumentado un 50% en relación a hace más de un siglo. Esta modificación provoca que el clima cambie de manera irreversible.
¿Qué esperar en el futuro?
El climatólogo advirtió que las consecuencias de nuestra actividad actual se sentirán a largo plazo, y que con el CO2 presente en la atmósfera, los cambios climáticos se manifestarán por cien años más y seguirán empeorando si no se interrumpen las emisiones. Cordero enfatizó que«no estamos fuera de peligro» y que esta realidad requiere intervención inmediata.
Incendios y la realidad global
Respecto a los recientes incendios forestales en Europa, Cordero destacó que estos son reflejo del cambio climático, aunque es difícil asociar incendios individuales directamente a este. Sin embargo, comentó sobre la tendencia a que dichos eventos sean cada vez más intensos.
- Los incendios de California, Australia y Chile son ejemplos de situaciones extremas en los últimos años.
- En 2024, más de 100 personas murieron en un incendio en Viña del Mar, Chile, que se propagó a gran velocidad.
La mortalidad y el cambio climático
Cordero también se refirió a la ola de calor de junio de 2026 en Europa, que causó la muerte de más de 10,000 personas, incluidos 5,700 en Francia. Este incremento en muertes es un indicativo claro de que el clima ha cambiado drásticamente. Las olas de calor, a pesar de ser consideradas poco significativas en términos de aumento promedio de temperatura, son eventos críticos que presentan un aumento en su frecuencia de hasta 400% en algunas regiones como Guayaquil, Ecuador.
La aceleración del calentamiento
Se ha documentado que el hemisferio norte se está calentando más rápido, con el Ártico siendo la región que experimenta este fenómeno a un ritmo alarmante. Cordero apunta a la retroalimentación que genera el deshielo de los glaciares como un proceso que acentúa el calentamiento. Mientras tanto, el hemisferio sur sigue una tendencia más lenta, destacando la diferencia en cómo se calienta el Antártico en comparación con el Ártico.
Impacto de El Niño y el cambio climático
El fenómeno El Niño influye en el clima global, provocando anomalías en precipitaciones y temperaturas. Este año se anticipan sequías en diversas regiones, incluyendo la cuenca del Amazonas y el altiplano boliviano, así como lluvias intensas en Medio Oriente y partes de América del Sur.
A pesar del sombrío panorama, Cordero se mostró optimista sobre los avances hacia la mitigación y adaptación al cambio climático, destacando la transformación energética en países en desarrollo y el acceso a tecnología que permite prepararse mejor para enfrentar los cambios. Argumentando que las últimas décadas han demostrado que la humanidad puede adaptarse y combatir el cambio climático, concluyó que aunque la situación actual es grave, la transición hacia un futuro más sostenible se está materializando.
