Un homenaje inmersivo a Molina Campos
La cultura criolla hace su entrada triunfal en la ciudad con la exposición Florencio Molina Campos. Costumbres argentinas, ubicada en el Palacio Libertad. Esta muestra conmemora el centenario de la primera exposición individual del famoso artista argentino reconocido por su representación de la cultura gauchesca. La propuesta integra pinturas que reflejan escenas rurales con una instalación audiovisual que revive el imaginario visual del pintor.
Detalles de la exposición
La muestra ocupa tanto la Sala 206 como la Sala Inmersiva del centro cultural, situado en Sarmiento 151. En este recorrido, los visitantes pueden disfrutar de obras que capturan la esencia de bailes, payadas, el mate y momentos de la vida campestre, todo acompañado de animaciones en 3D y un ambientador sonoro que recrea un día típico en el campo. Tato Araoz fue el encargado de llevar a cabo la dirección creativa del proyecto, y la entrada es completamente gratuita.
Un legado significativo
“Hubo un antes y un después de Molina Campos en la cultura nacional”, afirma Gonzalo Gimenez Molina, nieto del artista y curador de la exposición, quien colabora con el Museo Florencio Molina Campos. Nacido tres años después del fallecimiento de su abuelo, Gimenez Molina revive el impacto del artista, quien falleció el 16 de noviembre de 1959 a los 68 años por complicaciones cardíacas tras una cirugía.
El curador menciona la trascendencia internacional de sus obras: “Aquí realizó 144 dibujos que se convirtieron en almanaques, sumando un total de 18 millones de láminas impresas, mientras que en Estados Unidos alcanzaron los 50 millones”. Algunos de los 180 dibujos que creó para Minneapolis-Moline son parte de la exhibición actual.
Rescatando el espíritu del artista
Según Gimenez Molina, la instalación también busca materializar una aspiración que su abuelo no pudo concretar durante su vida: “Es darle vida a sus obras”, comenta sobre el espacio inmersivo. “Es cerrar un ciclo que él no pudo cerrar: llevar sus dibujos al ámbito de la animación”. Molina Campos, que viajó a los Estados Unidos para estudiar esta técnica, se propuso adaptar sus personajes al cine. Para el nieto, la doble carga de popularidad y el escaso reconocimiento institucional refleja la dinámica del arte. “No hay obras de Molina Campos expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes”, resalta.
