Fernández Díaz se pronuncia sobre el ataque a periodistas
El reconocido periodista y escritor Jorge Fernández Díaz ha expresado su inquietud ante la creciente hostilidad oficial hacia la prensa. En una conversación con el equipo de Infobae a las Nueve, que incluye a Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, el autor manifestó que no sostiene una visión corporativa sobre el periodismo, a pesar de su larga trayectoria en este ámbito.
Durante la charla, Fernández Díaz mencionó: «Hace cuarenta y cinco años que vivo en esta comunidad de periodistas«. A continuación, describió el campo periodístico como un espacio donde conviven «canallas, héroes, tipos extraordinarios, grandes profesionales, grandes personas y gente desastrosa, como en todas las profesiones».
Reacciones frente a los ataques de Milei a la prensa
Al abordar su reacción ante los ataques a miembros de la prensa, el periodista afirmó: «Cada vez que atacan a un periodista, yo trato de comunicarme con él porque me duele muchísimo». Además, Fernández Díaz subrayó su preocupación por la relación entre el Estado y la libertad de prensa, enfatizando que: «La idea de que desde el Estado se puede instalar una campaña de odio hacia una profesión, cualquiera sea, pero más el periodismo, donde está en juego la libertad de prensa» es alarmante.
Explicando su inquietud, el escritor realizó una analogía con otros grupos profesionales, diciendo: «Imaginate que fuera con los médicos, todos los médicos. No odiamos suficiente a los médicos, no odiamos suficiente a los abogados. Es de una gravedad y responsabilidad enorme».
Reflexiones sobre el presidente Milei
Fernández Díaz continuó con su análisis del presidente Javier Milei, afirmando que lo observa como parte de una experiencia política sin precedentes en el país. «Siempre hay que recordar que es la primera vez que un libertario es presidente de un país. Justo nos tocó a nosotros ese exotismo», comentó.
Hizo referencia al pensamiento de Murray Rothbard, señalando a Milei como alguien que «leyó a Rothbard, que quiere llevar a cabo sus ideas», y agregó que tal influencia proviene de un autor que es «un exótico total, macartista, admirador de Joseph McCarthy«.
El escritor también indicó que Milei no llegó al poder dentro de una tradición liberal convencional: «No podía ser un simple liberal o un liberal desarrollista».
Críticas a las políticas económicas del gobierno
Acerca de la gestión económica, Fernández Díaz cuestionó la premisa simplista que, según él, guió los primeros pasos de la administración: «Él llega con una idea muy simplista: yo arreglo el déficit fiscal y listo. Pedo de buzo. Y se acabó». El periodista argumentó que el Gobierno ya ha comenzado a aplicar las herramientas que tenía previstas, afirmando que «el gobierno de Milei terminó, te diría, con las LEFIs, más o menos», poniendo de manifiesto que dicha situación reveló complicaciones no anticipadas.
Contrario a la expectativa de una mejora luego del ajuste, Fernández Díaz expresó: «A partir de ahora ya vamos hacia la bonanza. Pero no vamos hacia la bonanza», destacando que el manual que parecía resolverlo todo no es suficiente para abordar el conjunto de problemas.
Explicó que actualmente existe un debate interno en el gobierno: «Ahora hay un gran lío en el gobierno porque hay gente que no se atreve a hablarle, gente que le dice: ‘Mirá, reanimemos esto’».
Opiniones sobre las recetas económicas y la necesidad de autocrítica
El periodista amplió su crítica hacia las diferentes fórmulas económicas que proponen los distintos sectores. “Los kirchneristas tienen una fórmula mágica y que no funcionó porque no aplicaron bien, porque no fueron suficientemente fuertes. O sea, nadie dice: ‘Che, la fórmula falla’”, expresó.
También abogó por una revisión del liberalismo: «El liberalismo se debía a sí mismo una autocrítica, creo que todavía se la debe, por tantas trastadas que hizo». Mencionó la intervención del economista Miguel Ángel Broda, quien señaló que «no se puede hacer un plan sin prever las transiciones».
Fernández Díaz añadió que estos procesos podrían tener costos, pero enfatizó que no deberían ser tan desesperantes: «Puede haber una transición dolorosa que dure un tiempo, pero no que sea tan desesperante, porque hay que seguir ganando elecciones».
La diferencia con regímenes autoritarios
En otro segmento de su análisis, Fernández Díaz comparó el liberalismo actual con experiencias autoritarias del siglo XX, indicando que «el liberalismo en el siglo XX se agarraba a los dictadores». Recalcó que la competencia electoral marca una restricción específica al gobierno actual: «No podés decir: ‘Mirá, que muera el que tenga que morir, que mueran las pymes que tengan que morir, que se caiga la industria, que vamos a hacer una reconversión’».
También resaltó la necesidad de tener en cuenta a los sectores que se ven afectados por las decisiones gubernamentales y su impacto electoral: «Tenés que ir ahora en unos meses a pedirle a tus víctimas que te voten», enfatizó, enumerando a “las víctimas del comercio, de la industria”.
Posibilidades de reelección y la personalidad de Milei
Sobre las posibilidades de reelección de Milei, Fernández Díaz observó cambios dentro del oficialismo, comentando que “hay como movimientos secretos en el gobierno que a mí me parecen positivos de: ‘Che, reanimemos la economía’”. No obstante, aclaró que esta percepción no está ligada a una ventaja electoral para el presidente, sino en beneficio de los argentinos.
Evocando la naturaleza impredecible de las acciones del gobierno, Fernández Díaz comentó: «Yo no sé si todas esas cosas que están haciendo van a funcionar», aunque notó un despertar de la conciencia dentro del Gobierno: «Hay como un principio de revelación: ‘Estamos jodidos’”.
El periodista también sugirió que la personalidad de Milei debe considerarse en el análisis de su administración: «La mente turbulenta del presidente es un asunto que todos nosotros tratamos de sacar del análisis político, pero que pesa». Rechazó la idea de que las decisiones más disruptivas sean resultado de una estrategia comunicacional importada: “Muchas de las cosas desorbitadas que tiene este gobierno no son trucos de Steve Bannon, traducidas a la Argentina».
Para concluir, su reflexión se centró en el vínculo entre las políticas actuales y la figura presidencial: «Son políticas que tratan de justificar una personalidad», finalizó, señalando que estas reflejan «una personalidad que tiene sus bemoles en un sistema hiperpresidencialista«.
