La fragilidad del equilibrio energético global
En momentos de tensión en Medio Oriente, la atención internacional se centra en la vulnerabilidad del sector energético. Aunque las energías renovables marcan la pauta del futuro, el petróleo y el gas continúan siendo cruciales en el presente y en la transición hacia un nuevo modelo energético. En la actualidad, esta fragilidad geopolítica se concentra en el estrecho de Ormuz, estrecho marítimo de apenas tres kilómetros de ancho por el que transitan cerca de 20 millones de barriles diarios de crudo. Cualquier bloqueo o restricción en esta vía podría afectar gravemente el flujo de petróleo y, a su vez, impactar negativamente en la economía global.
Impacto en Argentina
Argentina, que se está posicionando como un jugador clave en el ámbito energético, debe considerar las repercusiones de este contexto, que podrían resultar más complicadas que beneficiosas. Aunque un aumento en el precio del barril puede percibirse como favorable para los exportadores, ya que las empresas que exportan obtienen más divisas y los proyectos no convencionales ganan atractivo, la realidad interna es distinta.
En un país donde la inflación continúa debilitando los salarios y los acuerdos paritarios no logran alcanzar un equilibrio con los precios en aumento, una elevación sostenida del precio del crudo no es un fenómeno neutral. En este sentido, el petróleo constituye cerca del 40% del costo final de los combustibles. Por lo tanto, si el barril se encarece, inevitablemente aumentará el costo de la nafta y el gasoil. Esto no solo incrementa el precio para llenar el tanque; también afecta los costos de transporte, producción, alimentos y logística, impactando así a trabajadores, comerciantes e industrias.
Si el precio del barril supera los 100 dólares durante un periodo prolongado, el reto será manejar esta presión sin trasladarla automáticamente a los precios internos. De lo contrario, el beneficio de las exportaciones podría contrarrestarse con una disminución del poder adquisitivo y un nuevo brote inflacionario. A esta situación se suma la fragilidad interna de la estrategia energética del país, que no es nueva.
Desafíos de la matriz energética argentina
Cada invierno, las contradicciones de la matriz energética de Argentina se hacen evidentes. A pesar de que Vaca Muerta se destaca como uno de los más grandes reservorios de gas no convencional en la región, diversas industrias experimentan cortes de suministros, las estaciones de GNC interrumpen servicios y miles de hogares carecen de acceso pleno al gas natural. La raíz del problema no radica en la escasez de recursos, sino en la falta de infraestructura y planificación adecuada.
Aun disponiendo de volúmenes suficientes, el sistema podría enfrentar cuellos de botella durante este invierno. El Gasoducto Norte no ha logrado compensar la disminución de la producción convencional en el NOA, y con la llegada del frío, las centrales térmicas, la industria y las estaciones de GNC podrían verse nuevamente amenazadas.
Esta situación también está relacionada con la disminución de inversiones en yacimientos convencionales en provincias como Mendoza, Salta, La Pampa y Tierra del Fuego. Ignorar estos activos no solo compromete la producción futura, sino que también pone en riesgo el empleo y el desarrollo regional.
La necesidad de una estrategia clara
Ante este panorama, la cuestión no es si el precio se incrementará o disminuirá, sino si Argentina cuenta con una estrategia clara. A pesar de poseer recursos extraordinarios, estos por sí solos no son suficientes. Es necesario enfocarse en la planificación, la inversión en infraestructura y una política que busque equilibrar la exportación con el mercado interno. No se puede descuidar la producción convencional ni pensar que los problemas se resolverán únicamente con el desarrollo de la producción no convencional.
Además, no se pueden discutir reformas laborales sin considerar el impacto real que estos ciclos internacionales ejercen sobre el empleo y las remuneraciones. En un mundo inestable, donde una decisión geopolítica puede modificar el valor del barril en cuestión de horas, Argentina necesita una sostenibilidad que no implique especulaciones sobre beneficios extraordinarios, sino que priorice asegurar el abastecimiento, mantener el empleo y evitar que cada conflicto externo derive en más inflación y más incertidumbre interna. El verdadero potencial de Argentina no solo debe medirse por el volumen de sus exportaciones, sino también por su capacidad de asegurar una energía accesible, estable y segura para su población.
